Cada agosto honran con un baile a los cuatro santos del mes y que este año inició con la celebración de Santo Domingo de Guzmán.

Las calles del centro de Tuxtla Gutiérrez volvieron a llenarse de color con los penachos, el tambor y el carrizo de una de las expresiones culturales más antiguas de la capital chiapaneca. Una danza de origen zoque que cada agosto honra a los cuatro santos del mes y que este año inició con la celebración de Santo Domingo de Guzmán el pasado 4 de agosto.

La danza recibe su nombre por San Roque, cuya festividad se celebra el 16 de agosto, pero también acompaña las celebraciones de Santo Domingo de Guzmán, San Jacinto y San Bartolomé. Desde temprano, los danzantes recorren las casas tradicionalistas y los principales barrios del centro de Tuxtla donde se resguardan estas imágenes religiosas.

La danza está integrada por siete sones tradicionales interpretados con tambor y pito de carrizo. La vestimenta también es parte esencial del ritual: penachos elaborados con plumas de pavo real, espejos, el tradicional cotopayú bordado y prendas que distinguen a los danzantes zoques.

Aunque por años esta danza estuvo en riesgo de desaparecer, el trabajo de grupos tradicionalistas ha permitido rescatarla y mantenerla vigente. Hoy, la danza de San Roque es un símbolo de identidad para los tuxtlecos y una muestra de que las raíces zoques continúan vivas en el corazón de la ciudad.

Reportero y comunicador tuxtleco. Apasionado por el arte y la cultura chiapaneca. Participante activo de eventos culturales de sociedad civil. Creador audiovisual y gestor de proyectos. Promotor cultural...

Deja un comentario

Deja un comentario