
Una niña tseltal de ocho años llega por primera vez a una casa del centro de San Cristóbal de Las Casas. No habla español, no sabe cocinar ni hacer la limpieza como le exigen y aprende el oficio entre regaños y golpes. Duerme en el piso. Come aparte, en el patio. Pasarán décadas antes de que esa niña —ya mujer, ya organizada— ponga su historia por escrito para que otras no tengan que repetirla.
Historias como la suya se repiten en una investigación reciente sobre las mujeres tsotsiles y tseltales que sostienen el trabajo del hogar en los Altos de Chiapas. Su autora, la investigadora Astrid Yulieth Cuero Montenegro, llegó a una conclusión incómoda: más de un siglo después de abolida la servidumbre, muchas de las casas donde trabajan estas mujeres siguen funcionando con sus reglas.
Un colectivo nacido de un despido
El estudio se hizo de la mano del Colectivo de Empleadas Domésticas de los Altos de Chiapas (CEDACH), una asociación civil formada en 2009 en San Cristóbal por trabajadoras del hogar tsotsiles y tseltales. El grupo defiende sus derechos laborales, busca que el empleo doméstico se reconozca como un trabajo y enseña a leer y escribir a otras compañeras. Su chispa, cuenta la investigación, fue el despido injustificado de una de sus fundadoras. El colectivo sigue activo y en los últimos años ha trabajado junto al IMSS y a la Secretaría de Igualdad de Género del estado.
Casi todas empezaron de niñas
A lo largo de tres años de trabajo de campo, entre 2016 y 2019, la investigadora reconstruyó trayectorias que casi siempre arrancan en la infancia. Varias de las mujeres entrevistadas —cuyos nombres reservó para protegerlas— empezaron a trabajar entre los 8 y los 12 años, primero “de planta”, viviendo en la casa de sus patronas. Con los años pasaron al trabajo por horas, “de entrada por salida”, que les dio algo más de autonomía, un pago en dinero y la posibilidad de estudiar. Pero hay una continuidad: aunque baje la violencia física, persisten los insultos, la humillación por ser indígenas y el control sobre su tiempo.
El “racismo del salario”
Uno de los rasgos que describe el estudio es lo que su autora llama el “racismo del salario”: pagos por debajo de lo que marca la ley o entregados en especie —comida, ropa, un lugar donde dormir— en vez de dinero. A eso se suman jornadas sin horario fijo y formas de control heredadas de la servidumbre. Una de las entrevistadas recordó que, de niña, su patrona la dejaba encerrada con candado; otra, que la despertaban a empujones y le daban de comer en el patio. La investigación, parte de una tesis doctoral del CESMECA de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), lee estos hechos como la huella viva del colonialismo: a la mujer indígena no se la trata como trabajadora con derechos, sino como alguien de quien se dispone.
Los Altos de Chiapas, en cifras
| Habitantes en la región Altos | 601,190 |
| Índice de analfabetismo | 26.8% |
| Trabajadoras del hogar en Chiapas | 3.6% de la población ocupada |
| Peso entre las asalariadas del estado | 8.1% |
Datos citados en la investigación (Bensusán y Flórez, 2020; Hacienda Chiapas).
Una deuda que la ley apenas empieza a saldar
Lo que el estudio narra en clave histórica tiene hoy un marco legal en construcción. Desde 2019, la Ley Federal del Trabajo reconoce derechos específicos para las personas trabajadoras del hogar y, desde mayo de 2023, su afiliación al IMSS es obligatoria para quien las emplea. Aun así, en Chiapas la mayoría sigue sin contrato escrito, sin seguridad social y con sueldos bajos.
La niña tseltal de ocho años que aprendió el oficio entre golpes hoy tendría motivos para contar su historia de otro modo. La ley cambió; el reconocimiento, en buena parte, todavía no. Y mientras esa distancia siga abierta, advierte el estudio, el trabajo del hogar seguirá cargando con una herencia que ninguna reforma ha terminado de desmontar.
Estudio citado: Cuero Montenegro, Astrid Yulieth. (2026). “Relaciones laborales sexuado-racializadas en el trabajo del hogar remunerado: La experiencia de un colectivo de mujeres indígenas de Chiapas-México”. Sociedad y Economía, núm. 57. Investigación doctoral realizada entre 2016 y 2019 en el CESMECA-UNICACH, San Cristóbal de Las Casas. Disponible en: sociedadyeconomia.univalle.edu.co









