
El impacto podría traducirse en menor poder adquisitivo para miles de familias sin otra fuente de ingresos
Chiapas es la entidad federativa más expuesta al endurecimiento de los controles sobre remesas anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Las medidas impulsadas por el mandatario para endurecer el envío de dinero desde Estados Unidos, amenazan directamente a las familias que más dependen de esos recursos en México.
Según cifras de Banco Base, las remesas equivalen al 14.3% del Producto Interno Bruto (PIB) de ese estado, el porcentaje más alto del país.
Le siguen Guerrero, con 14%, y Michoacán, con 11.2%, lo que convierte a estos tres estados en los más vulnerables ante cualquier restricción en el flujo de dinero proveniente de migrantes mexicanos en Estados Unidos.
La administración Trump firmó una orden ejecutiva que modifica la Ley de Secreto Bancario con el objetivo declarado de frenar el lavado de dinero y los vínculos de ciertas transferencias con el narcotráfico.
La medida obliga a las instituciones financieras a identificar con mayor precisión a los titulares y beneficiarios de cuentas, y contempla tomar en cuenta el estatus migratorio de los clientes para evaluar el riesgo de sus operaciones.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, tendrá 90 días para proponer cambios concretos a las regulaciones vigentes. Entre los puntos que se reforzarán están los programas de identificación de clientes y la revisión de tarjetas consulares extranjeras como documentos de acceso al sistema financiero estadounidense.
Aunque las medidas apuntan formalmente a combatir actividades ilícitas, el efecto inmediato podría ser la reducción o el encarecimiento del envío de remesas para millones de migrantes mexicanos.
En estados como Chiapas y Guerrero, donde estos recursos sostienen una parte importante del consumo y la economía local, el impacto puede traducirse en menor poder adquisitivo para familias que no cuentan con otras fuentes de ingreso significativas.












