
En el exterior del mercado más antiguo de Tuxtla, mujeres conservan la costumbre de ensartar flores y hacerlas collares.
En el exterior del mercado más antiguo de Tuxtla Gutiérrez, una tradición que ha permanecido durante generaciones continúa su vigencia entre aromas intensos y manos expertas. Cada temporada, mujeres comerciantes conservan la costumbre ancestral de ensartar flores para convertirlas en collares que adornan celebraciones, imágenes religiosas y regalos para las madres chiapanecas.
Entre las flores más buscadas destaca la flor de mayo, típica de la temporada de Semana Santa y del Día de las Madres. Sin embargo, resalta también el tziqueté, conocida como flor zoque, que guarda un valor histórico profundo: fue utilizada antiguamente por mujeres y abuelas zoques como sustituto del coral, una gema que en tiempos pasados estaba reservada exclusivamente para personas con dinero y poderío en las comunidades.
Conchita, canastera tradicional que mantiene viva esta costumbre, describe con orgullo cómo estas flores conservan aromas intensos que evocan identidad y memoria colectiva. “Estas son flores que madrecitas santas usaban”, comenta sobre la importancia cultural de cada especie. Algunas de estas flores poseen una cualidad singular: pueden restaurarse después de secarse, recuperando su forma y fragancia original con solo remojarlas nuevamente en agua, lo que permite que los collares perduren como recuerdos tangibles.
Para los chiapanecos, especialmente en Tuxtla Gutiérrez, estos collares representan mucho más que un adorno. Son símbolos de identidad zoque y chiapaneca que conectan con raíces ancestrales, particularmente relevantes durante celebraciones religiosas y fechas significativas como el Día de las Madres. La demanda de estos productos tradicionales refleja la importancia que mantienen en la vida cotidiana y festiva de la población local.
La práctica de ensartar flores en collares se remonta a tiempos prehispánicos en Chiapas, cuando diversos pueblos originarios utilizaban flores y plantas en sus festividades y rituales. La incorporación del tziqueté como sustituto del coral evidencia la creatividad y adaptación de las comunidades zoques ante los recursos disponibles en su territorio, transformando limitaciones económicas en expresiones de belleza y significado cultural.
Con la cercanía del 10 de mayo, los collares florales vuelven a tener gran demanda entre quienes buscan un regalo tradicional y lleno de significado para honrar a las madres. Esta costumbre, que persiste entre flores, aromas y recuerdos, continúa pasando de generación en generación en la capital chiapaneca, demostrando que las tradiciones más genuinas son aquellas que habitan en los espacios públicos, en las manos de mujeres que las protegen y transmiten.









