
Este año inicia en Tuxtla Gutiérrez el proyecto del Centro Hemato-Oncológico que brindará radioterapias localmente. Hasta ahora, las familias chiapanecas con cáncer debían viajar a CDMX, Puebla o Tabasco para recibir tratamiento. En el Hospital Pediátrico, 17 niños acaban de tocar la campana de la esperanza.
Diecisiete niñas y niños tocaron la campana. Ese gesto simple —el sonido metálico que anuncia el fin de un tratamiento de cáncer— es, para las familias que lo viven, el momento más importante de sus vidas. Sucedió en el Hospital Pediátrico de Tuxtla Gutiérrez, donde 17 pacientes infantiles completaron sus tratamientos oncológicos y fueron dados de alta.
Pero detrás de esas campanas hay una historia de sacrificio que pocas veces se cuenta: la de familias que tuvieron que viajar a la Ciudad de México, Puebla o Villahermosa para que sus hijos recibieran radioterapias que en Chiapas simplemente no existen. Viajes que cuestan dinero que no tienen. Semanas lejos de casa y deudas que se acumulan.
El centro que Chiapas necesitaba
El secretario de Salud de Chiapas, Omar Gómez Cruz, anunció que en 2026 inicia el proyecto del Centro Hemato-Oncológico en Tuxtla Gutiérrez. El centro contará con equipos de radioterapia, lo que permitirá que por primera vez los pacientes chiapanecos con cáncer puedan recibir este tipo de tratamiento sin salir del estado.
Actualmente, Chiapas no cuenta con un solo equipo de radioterapia en la red pública de salud. Esto obliga a los pacientes —muchos de ellos de comunidades rurales y de bajos ingresos— a recorrer cientos de kilómetros para recibir un tratamiento que puede durar semanas.
Impacto económico directo en las familias
El costo de trasladarse a otra ciudad para recibir radioterapia no es solo médico: es económico, emocional y laboral. Incluye transporte, hospedaje, alimentación, días de trabajo perdidos para el acompañante, y en muchos casos el cuidado de otros hijos que se quedan en casa. Para familias que ya enfrentan una crisis de salud, el gasto adicional puede ser devastador.
Que el Centro Hemato-Oncológico se construya en Tuxtla no solo acerca el tratamiento: reduce la desigualdad geográfica en el acceso a la salud, una de las brechas más profundas del sistema de salud en México.














