
En vísperas del Día de Muertos, Tuxtla Gutiérrez se llena de aromas, colores y sabores que dan vida a los altares y ofrendas tradicionales. Entre esos preparativos, destacan los dulces cristalizados, una tradición culinaria en peligro de desaparecer debido a su costo y al desconocimiento de su elaboración.
Mediante talleres comunitarios se comparten las recetas que por generaciones han endulzado las ofrendas, como la calabaza, la papaya y el camote cristalizado.
El proceso es lento y cuidadoso para poder cristalizar la fruta hasta lograr piezas que decoran el altar, mismos que se han encarecido por el aumento de las materias primas como el azúcar.
Estos talleres buscan que las nuevas generaciones conozcan y valoren esta práctica, para que los dulces cristalizados sigan siendo parte del sabor chiapaneco en cada Día de Muertos.
















