
El pasado inmediato de Chiapas estuvo tan comprometido que hasta modificaron horarios y misas.
La violencia en diversas regiones de Chiapas obligó a modificar horarios, misas y servicios religiosos, reconoció el obispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, quien llamó a la prudencia para no exponer a los feligreses.
“Cada diócesis va tomando sus decisiones. Si en la frontera la situación está todavía muy caliente, pues ciertamente, por prudencia, no hay que exponer a los fieles”, declaró al ser cuestionado sobre la suspensión de una peregrinación en Frontera Comalapa.
El prelado aclaró que esa determinación correspondió a otra diócesis, donde las condiciones de inseguridad aconsejaron evitar concentraciones masivas. “Esperamos en Dios que esa zona se calme. El Estado está poniendo lo que puede hasta ahora”, señaló.
Agrega que en momentos de tensión no se debe favorecer escenarios que puedan derivar en heridos o incluso en pérdidas humanas.
“Si estaba la cosa media tensa y efervescente, lo prudente es evitar imprudencias. No queremos heridos, mucho menos muertos”, puntualizó.

















