
En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, aún resiste un rincón que guarda con orgullo la memoria viva de sus orígenes: el barrio de Santo Domingo, curiosamente es el único de los cuatro antiguos barrios que conserva su templo en el sitio original.
Desde tiempos coloniales, Tuxtla se dividía en cuatro barrios fundamentales, con el paso de los años, los templos de los demás barrios fueron desplazados o modificados. Sin embargo, el templo de Santo Domingo permanece firme donde fue erigido originalmente.
Construido entre los siglos XVII y XVIII, este templo ha sido testigo de los grandes momentos de la ciudad. Su arquitectura sencilla pero sólida refleja la esencia de un pueblo que aún tiene raíces aunque su festividad patronal ha ido decayendo.
En medio del crecimiento urbano y la modernidad, Santo Domingo se mantiene en pie, recordándonos que la historia no solo se conserva en los libros, sino también en los lugares que la vieron nacer.



























