
A cuatro años de la desaparición del Conejobús, los socios aún no han recibido su dinero, mientras que las promesas de modernización del transporte público en Tuxtla Gutiérrez siguen pendientes.
En noviembre de 2024 se cumplirán cuatro años desde que la Secretaría de Movilidad y Transporte de Chiapas implementó un programa emergente de transporte público tras la abrupta desaparición del Conejobús, un sistema de transporte urbano que, en su momento, fue presentado como la solución a las necesidades de movilidad de los habitantes de Tuxtla Gutiérrez.
El cierre intempestivo en 2020 dejó una estela de promesas incumplidas, una deuda millonaria con sus socios y un servicio de transporte que, lejos de mejorar, ha enfrentado múltiples deficiencias.
El Conejobús, que comenzó operaciones en 2010, fue concebido como un modelo de transporte moderno, accesible y amigable con el medio ambiente. Sin embargo, tras una década de operaciones, el proyecto fue suspendido debido a problemas financieros y de gestión que nunca fueron transparentados por las autoridades.
La deuda que dejó el Conejobús asciende a más de 166 millones de pesos, afectando directamente a los socios inversionistas que participaron en su creación. Los socios llevan más de 49 meses sin recibir pago alguno, una situación que ha provocado el fallecimiento de varios de los inversionistas sin que se les haya liquidado el dinero que les correspondía.
Inseguridad y falta de modernización
El panorama del transporte público en Tuxtla Gutiérrez sigue siendo incierto. La ciudad enfrenta problemas estructurales que van desde la competencia desleal entre concesionarios hasta la falta de medidas de seguridad adecuadas en las rutas. Los usuarios continúan denunciando las malas condiciones de las unidades y la falta de una regulación efectiva por parte de las autoridades. Las promesas de implementar un sistema ecológico y eficiente, que optimizara la movilidad urbana y redujera la contaminación, han quedado en el olvido, según organizaciones civiles que monitorean el transporte público en la ciudad.
En contraste, el deterioro de las condiciones del transporte se ha reflejado también en un incremento en las quejas de los usuarios. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 65% de los habitantes de Tuxtla Gutiérrez considera que el transporte público en la ciudad es inseguro, mientras que más del 70% lo califica como ineficiente.
Socios del Conejobús: una lucha por justicia
Con la proximidad del cuarto aniversario del cierre del Conejobús, los socios continúan exigiendo justicia. A lo largo de estos cuatro años, han solicitado la intervención de diversas instancias gubernamentales para que se les reembolse lo invertido. No obstante, las autoridades han postergado el cumplimiento de este compromiso.













