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Blanca Emilia era una mujer joven cuando un tumor le detuvo la vida; más letal que el cáncer es la actitud con la que se enfrenta al mal, la falta de apoyo de la familia e incluso los malos médicos, comparte.

Más letal que el cáncer es la actitud con la que se enfrenta al mal, la falta de apoyo de la familia e incluso los malos médicos.

Blanca Emilia era una mujer joven cuando el cáncer de mama le detuvo la vida; un tumor infiltrante le llevó junto con su familia a vivir en incertidumbre, incluso a cuestionar a Dios.

Tras casi una década de lucha, finalmente fue dada de alta, 25 años después asume al cáncer como un proceso que debía vivir para convertirse en una mujer distinta.

Blanquita o Mily como también le conocemos sus amigos, fue maestra desde los 18 años, se jubiló al cumplir los 28 de servicio.

El cáncer que padeció detuvo abruptamente su vida, dejó las aulas y a sus estudiantes. Pero no sería lo único que tuvo que abandonar.

Vivió el cáncer en una época distinta donde la detección oportuna, los tratamientos para enfrentar la enfermedad y la atención a las pacientes era diferente.

Más de dos décadas después, ya no llora por el pasado, no vive en angustia y no guarda sentimientos negativos

Su cuerpo sufrió el daño que causa el cáncer de mama, pero la enfermedad también la padecieron Carlos Mario su esposo, Carlos Alfredo su primogénito, Carolina su menor hija, su hermana y su madre; a ellos un mensaje.

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