A sus 93 años, sin hijos ni hermanos, todos murieron

En el barrio Niño de Atocha de la capital de Chiapas, doña “Chepita” sobrevive vendiendo frutas y frituras, sola, sin familia. Hay días que le pesan, días en los que le invade la tristeza.

Josefa Aquino Martínez, Doña Chepita, tiene 93 años y asegura haber nacido en el barrio Niño de Atocha de Tuxtla Gutiérrez, tuvo seis hijos.

 

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“Todos están en el panteón. Aquí solamente un nieto… No vive aquí”. 

Pero no solo se quedó sin hijos, desde hace mucho también sin hermanos. Hay días que le pesan, días en los que le invade la tristeza.

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“Yo ya estoy grande de tanto pensar de mis hijos que se murieron… nadie, todos se fueron”.


Vive sola, pero ninguno de sus vecinos la abandona.

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“El es peluquero… Cualquier cosa me mira…  ya con llave mi puertecita.  Para que voy a negar a Dios… Me ayuda la gente… No tengo yo que decir de eso… Gracias a Dios, así he vivió”. 

A pesar de su edad, sigue trabajando para sostenerse.

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“Ahorita vendo chicharrin palomita… ahora ya no se puede hay mucho carro”.

Gana de 50 a 60 pesos diarios, dice que no se cansa, trabajar es algo que ha sabido hacer toda su vida.

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“Pues ahí vendiendo… Yo tenía que trabajar para salir adelante”.


Aunque ha preferido suprimir muchos de sus recuerdos, tiene un muy presente, la pobreza siempre le ha acompañado.

Josefa Aquino Martínez, Tuxtleca
“Yo pasé mucha pobreza, porque todo era barato pero costaba la paguita… Acostumbrada a comer pobremente y así estoy acostumbrada”.

Doña Chepita viste como una auténtica tuxtlequita, vive en una casa de bajaré en la esquina que conforman la novena norte y octava poniente de la capital de Chiapas.

Tiene dos inquilinos, su incondicional Canelo, un perrito chihuahua y su gallo, su despertador de todas las mañanas.

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