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Fray Pablo Iribarren Pascal, el guardián del archivo histórico diocesano de Chiapas

“El archivo más antiguo que se tiene registrado es un libro parroquial sobre los bautismos y matrimonios en Chiapas en el siglo XVI”

Carolina Castillo

 

San Cristóbal de Las Casas.- En el Templo y Convento de Santo Domingo, de esta antiquísima ciudad, habita un personaje muy querido y respetado por la comunidad.

 

Fray Pablo Iribarren Pascal, nacido en España y llegado a México en 1961, cuenta que su primera estancia fue en la capital, en el templo de la Colonia Tacubaya, bueno, como él mismo cita: “más que colonia es un barrio grande, antiguo, de la Ciudad de México”; en Nuestra Señora de Candelaria, Tacubaya. Ahí pasó sus primeros años, luego se desplazó a Oaxaca, donde trabajó varios años también en el templo de Santo Domingo.

Estuvo en diversas actividades y trabajos de tipo sacerdotal, de misionero, al mismo tiempo tuvo la oportunidad de ingresar en la Universidad con la cátedra de filosofía, de historia de la filosofía, y otras materias durante varios años; hasta que más tarde fue enviado al Istmo de Tehuantepec, donde se encontró con una de las iglesias antiguas barrocas del Istmo de Tehuantepec, de la época colonial, en servicio a los pueblos zapotecos. Hasta que fue de nuevo llamado a la Ciudad de México, para unos servicios dentro de la orden dominicana a la que pertenece desde sus dieciocho años hasta el día de hoy.

 

“Terminando mis trabajos en la Ciudad de México llego a San Cristóbal de Las Casas en el año 1977 y desde entonces, básicamente he estado en Chiapas, no solamente aquí en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, sino también en Ocosingo con una interrupción de ocho años a raíz del 94; unos ocho años que voy a Centroamérica, atendiendo unos asuntos de la orden dominicana… y regreso por acá en el año 2005 a esta casa y convento en Santo Domingo.”

 

A lo largo de su trayectoria ha tenido interés siempre en escribir, por donde va pasando, algunos acontecimientos; unos publicados, otros están en la memoria, o están en archivo. Especialmente, donde más ha trabajado, es en la cuestión de publicaciones y de escritos, que ha sido desde su estancia en Ocosingo, en donde viajó muchísimo en visita a todas las comunidades de la Selva Lacandona desde el año 1986, donde fue destinado a Ocosingo como párroco y es ahí, donde se inicia una etapa muy interesante de su vida, la visita, el acompañamiento pastoral a las comunidades de la Selva Lacandona.

 

Caminando paso a paso por montañas, valles y cañadas de la selva, todas las noches le gustaba a la luz de las velas, porque no había luz eléctrica, escribir algunas notas que llamó “Viajes por la Selva Lacandona”:

“Esas todavía lo tengo inéditos porque, no sé, por una parte tienen un gran interés antropológico, histórico, geográfico, porque me gusta describir todo lo que voy viendo y sintiendo, que me llega al corazón. Y por eso, pero ya para darles, hacer una publicación de los mismos pues, me parece que tiene poco interés y por eso no los he publicado pero, tengo seguramente, de veinticinco a treinta crónicas de viajes por la Selva Lacandona.”

 

De esa época recuerda que hizo un escrito, “La iglesia tseltal” que, como dice, no tuvo una gran tirada, por lo que los ejemplares que se hicieron ya se encuentran agotados. Pero, menciona que quizá sí sea uno de sus escritos más interesantes porque refleja el trabajo ministerial que hace la iglesia de Chiapas, la diócesis concretamente de San Cristóbal de Las Casas.

En la primera etapa que estuvo, cuando llegó aquí a Chiapas, los compañeros le encomiendan hacer un estudio sobre la problemática que está viviendo el municipio e iglesia de Chamula, con las muchas expulsiones por razón de ser evangélicos y, digamos, católicos renovados.

 

“Sufren mucho las comunidades de Chamula, con expulsiones frecuentes, malos tratos, se les quitan también sus casas, se les quitan también sus tierras y son expulsados así por las buenas. El gobierno pues dice que es una problemática que tienen que resolver las propias comunidades pero, siempre la autoridad chamula, sobre todo en aquellos años, pues era intransigente con otras prácticas, otras costumbres, que se introducían en la comunidad a través de la fe, de la religiosidad de los pueblos.”

 

Ahí escribió un primer libro que le llamó “Misión Chamula: la iglesia en Chamula en los días y tiempos de persecución.”

 

Luego del sismo de 2017, le pareció oportuno escribir una historia recogiendo todo el material informativo que estaba a su alcance, sobre el templo de Santo Domingo y Convento, que tituló: “El monumental Convento e Iglesia de Santo Domingo en San Cristóbal de Las Casas”, una edición de mil ejemplares que también ya se agotó.

 

Por otra parte, fungió como Superior de la Comunidad pero, ya hará unos meses que dejó ese cargo. Ahora tiene la responsabilidad todavía del archivo histórico diocesano, que trabaja desde 2008, por lo que le nació el interés de dedicarle a Andrés Aubry la edición de una de sus obras más significativas: La monumental ciudad San Cristóbal de Las Casas. Quizá sea el libro mejor, que implica una investigación muy sólida a través, especialmente, del que es el archivo diocesano, del cual fue director y que después le tocó heredar, como quien dice, ese puesto.

El archivo diocesano se forma a raíz de que el Obispo Orozco y Jiménez, de principios del siglo XX. Sabiendo el valor de la documentación histórica, en el ámbito religioso y en el ámbito civil, dictó una orden de recogida de todos los escritos que hubiera en los archivos parroquiales, porque en sus visitas ve el deterioro en el que estaban los archivos parroquiales y la pérdida de mucha documentación por razón de la humedad y de los bichos provocados por esta. Y en esa recogida respondieron a la petición casi todas las parroquias de Chiapas, con lo cual se recogieron hasta algunos de los libros y documentos más antiguos.

 

De acuerdo a lo que él conoce, tras una exhaustiva revisión de una ordenación del archivo diocesano; clasificando, documentando, haciendo una ficha de cada documento, digitalizando también, lo que aparece más antiguo son tres o cuatro libros. Más que libros son documentos, libros parroquiales les llaman; libros de bautismo y de matrimonio.

 

“Y tenemos los más antiguos del convento o misión, doctrina, de Copanahuastla que, hoy día es un pueblo que ya desapareció de la cuenca del Río Grijalva, cercano relativamente a Venustiano Carranza, Bartolomé de Los Llanos se llamaba en la época colonial. Pues ahí encontramos, ese libro de bautismos y matrimonios que luego pasa a la ciudad de Comitán al decaer Copanahuastla; como la cabecera de la doctrina de todo ese rumbo era Comitán, entonces tenemos los libros de 1553 a 1600.”

 

Otro tanto de ese mismo estilo, tiene a su resguardo, del año 1556-1557, de los pueblos de Chilón, Bachajón y Ocosingo. Y por último, otro libro, un poco posteriores, de mil quinientos setenta y tantos de aquí de la ciudad, San Cristóbal de Las Casas.

“Diríamos que son los primeros registros que se hacen porque en aquel entonces no habían tantos registros Civil, era el registro que llevaba acabo de la iglesia, básicamente. Entonces son los primeros registros de población que existen en Chiapas, que abarcan los mestizos, españoles e indígenas.”

 

Este archivo histórico diocesano se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 12 horas y el acceso a la gran mayoría de estos documentos solo es de forma digital, debido a su necesidad de conservación.

 

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Written by Carolina Castillo

Periodista y apasionada de la producción audiovisual; egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, se ha desarrollado profesionalmente en prensa escrita, radio y televisión. Inquieta por el rescate de las tradiciones zoques tuxtlecas, participa activamente en diversos movimientos culturales.

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