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Los tres años de Dylan

CRÓNICA | Cuando raptaron a su hijo, Juanita confió en que lo hallaría y así fue, el niño que todo Chiapas y México buscó hoy celebró en grande la vida.

Samuel Revueltas

 

San Cristóbal de Las Casas.- Los dos piecitos volaron despavoridos cuando del carro aquel bajaron una pequeña moto roja con un moño dorado. Los ojitos chinos de Dylan se abrieron apenas la palpó; enseguida su hermanita Sheyla y sus invitados se fueron encima de la moto para estrenarla, para celebrar que el peque llegó a sus tres años de vida.

iA Dylan lo siguen buscando! Pero ahora para entregarle regalos.

 

-Allá anda.
-Dónde? -Voltea Juanita, su mamá.
-Allá va con su moto nueva.

 

El primer festejo por su cumple es todo gozo: un pollo con mole y arroz delicioso que pasan en charolas para unos 50 invitados, los mismos que del 30 de junio y hasta el 14 de agosto buscaron a Dylan durante su rapto.

-Juanita hasta cerraste la calle.
-Es el primer cumple del Gordo, imagínate pensé que ya no lo iba a ver, ihay que festejarlo!
-No lo habías festejado antes?
-El primer año se me enfermó, casi le da pulmonía estuvo internado siete días. El año pasado se me cayó y se lastimó el pie. Este año cómo no festejarlo.
-Ya estás mejor? Bueno para qué te pregunto, te ves.
-Estoy feliz.

 

Los Misioneros de Cristo le ponen sabor al pollo con mole, del acordeón y las cuerdas salen notas de agradecimiento a Dios en tsotsil.

 

-Y Dylan? -Lo siguen buscando.

 

Lo busca su papá tras una videollamada desde Estados Unidos. Por la pantalla se une al festejo, ve que todo esté en orden y que a su hijo le celebren como lo pidió, de Mickey Mouse.

Juanita luce su playera con Mickey, Dylan un suetercito del ratón; los globos, las piñatas, el pastel de tres leches con duraznos, los recuerdos, todo es de Mickey. También el regalo de Alerta lo es, apenas lo vio, lo abrazó y lo besó. No lo soltó.

Bajo la improvisada carpa de la calle Nuevo Amanecer, en casa de la abuela de Dylan, no están todos los que deben de estar.

 

-Quería yo invitar a más gente, cuando lo de mi Gordo me ayudó mucha, mucha gente, quería invitar a todos -Dice una ocupada Juanita que sigue rellenando piñatas.
-Y sigues en los procesos ante la justicia?
-Ya no, ya hasta que dicten sentencia.
-Juanita sigue llegando más gente.
-Y más regalos.

 

La sonrisa de Juanita, la de Dylan, la de Sheyla es la misma que aquella de cuando se supo del rescate. Las caras de las más de 50 personas son las mismas, de gozo, a pesar del frío de San Cristóbal.

 

 

-iYa es hora de quebrar las piñatas! Y Dylan?
-Hay que buscarlo.