
Samuel Revueltas
“La Coqui” y la “La Vende Tijeras” son dos personajes populares de Tuxtla Gutiérrez que ahora formaron parte del altar de muertos de las y los tuxtlecos.
El deceso de Jorge Hernández Jiménez, de la comunidad LGBTTTTI+, ocurrió el 18 de diciembre de 2019 y el de Margarita Coronado Dávila el 3 de junio de 2020, personas fácilmente identificables entre la ciudadanía por sus oficios; la primera de mesera y la segunda como su sobrenombre lo indicaba, por vender tijeras pero también otro tipo de productos.
Fotos: La Vende Tijera/La Coky Oficial
Para Roberto Ramos Maza, presidente de Bicentenario de Chiapas A.C., los personajes populares son aquellas personas que la sociedad reconoce por alguna característica, acción u oficio y se vuelven referentes comunes, cuya importancia radica en que, por un lado sirven de vínculo social y por otro, y eso depende de la razón de su popularidad, reflejan gustos y simpatías, pero también prejuicios y miedos colectivos.
“Es decir, alguien puede ser popular, pero precisamente porque los demás no quieren parecerse o descubrirse como tales, aunque siempre hay también aquellos que despiertan la admiración y la empatía. Por supuesto, tales personajes que siempre aparecen en las tradiciones de ciudades y pueblos, – Tuxtla no es la excepción- son parte del entramado de la historia colectiva y muchas veces localmente adquieren mayor notoriedad que los oficialmente reconocidos”, indicó.
Aseguró que la mayoría de los personajes populares son fácilmente olvidados y eso eso se puede comprobar en los relatos de los cronistas del siglo pasado. Puso como ejemplo a Romulado Moguel, célebre por escribir un periódico completamente a mano, pero que ahora es desconocido por la mayoría de las y los tuxtlecos.
En el caso de “La Coqui” y “La Vende Tijeras”, Roberto Ramos opinó que la notoriedad de ambos en vida y el recuerdo actual no dejan de estar teñidos de prejuicio.

“Lo que observo, y por eso insisto en que la notoriedad y popularidad tiene que ver muchas veces con el miedo, es que ambos personajes sirven para la broma que los quiere alejar de la realidad de quien a ellos se refiere jocosamente. En el caso de la señora que vendía tijeras ni siquiera le concedemos la dignidad de un nombre, y por encima de un posible problema mental, la vemos solamente como sujeto de anécdota. En el caso de Coqui, su popularidad la relaciono más con el prejuicio o francamente el temor ante una persona trans, o tal vez, más específicamente queer, y la consideración que tal condición solamente puede estar bien en al ámbito de los chistoso”, apuntó.
Agregó que la vida y quehacer de personajes populares, en los casos más notorios, han sido inspiración de cronistas y escritores; recordó que existió una mujer de nombre Elisa, quien esperaba en su balcón de la Avenida Central a su novio militar, que inspiró al reconocido dramaturgo Carlos Olmos para escribir su obra Juegos Fatuos.
“De cualquier manera, los personajes populares son hitos de una etapa de la vida local y en muchos casos, -insisto en don Romualdo Moguel, que una revista consideró el periodista más sui géneris del mundo-, merecen ser conservados en el recuerdo como parte de la memoria colectiva y un reflejo común”, puntualizó el experto.

























