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Terremoto visibilizó errores en autoconstrucciones en Tuxtla

Hoy se cumplen tres años del temblor más fuerte de los últimos 100 años en México, que generó daños en el sureste. En la capital de Chiapas, dejó lecciones de vida

Samuel Revueltas

 

El 7 de septiembre de 2017 ocurrió uno de los temblores más fuertes en los últimos 100 años en México. Sucedió exactamente a las 23:49:17 horas, fue de magnitud 8.2 en el Golfo de Tehuantepec, a 133 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas.

Elizabeth Hernández Borges, secretaria de Protección Civil, indicó que a tres años del suceso, es posible considerar las experiencias que dejó ese fenómeno natural.

Destacó que en Tuxtla se ha enfatizado en que los procesos de construcción sean apegados a la normatividad, porque uno de los principales factores de vulnerabilidad fue en las viviendas que se autoconstruyeron.

“Hay lecciones aprendidas, afectó sobretodo ejidos y viviendas de autoconstrucción. A través del Sistema Estatal de Protección Civil se generaron foros ya cuando había pasado la emergencia, para hablar sobre los daños a las casas y por las réplicas, porque fueron más de 5 mil”, explicó.

Elizabeth Hernández en ese momento ya era secretaria de Protección Civil, recordó los recorridos que de inmediato se empezaron a hacer por edificios públicos y viviendas.

Sin embargo, comentó que las casas fueron motivo de monitoreo posterior por las réplicas, pues detectaron que en Tuxtla se afectaron durante el sismo pero también posterior a éste.

“De las zonas más afectadas fue la ladera sur, recordemos también que el Atlas de Riesgo de Tuxtla determina que es la zona de mayor vulnerabilidad y bueno Cerro Hueco fue de los más afectados”, agregó.

Por ello, la autoconstrucción fue uno de los temas más debatidos en foros futuros, eso propició que en la capital se hiciera énfasis en que los procesos de construcción debían estar apegados a la normatividad.

En el proceso de reconstrucción, como Protección Civil Municipal estuvieron apoyando a las dependencias para insistir que tenían que apegarse al reglamento, para no reconstruir riesgos, ese fue el aprendizaje.

La funcionaria municipal agregó que otro aprendizaje fue que las familias y negocios adoptaron planes de protección civil y respondieron a los llamados de simulacros que se hicieron posteriormente.

Puntualizó que las familias deben reflexionar sobre el aprendizaje que dejó el terremoto, porque el estado es el tercero en México con mayor sismicidad.