El insomnio experimentado por la pandemia ha provocado encontrar ruidos y sombras que el pueblo le puesto nombre: un hombre lobo

En el municipio de Ocozocoautla, mejor conocido como Coita, a solo 32 kilómetros de la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, se está registrando un fenómeno inusual ante la creencia de la aparición de un hombre sobrenatural con aspecto de lobo, lo que ha provocado dos noches de revueltas e incluso disparos al aire.

La psicoterapeuta gestalt, Dulce Bonifaz, consideró que lo que realmente está sucediendo se denomina histeria colectiva, causada en un primer acercamiento, por el hecho de que mucha gente está padeciendo insomnio y por ende están enfrentando ruidos y sombras que no conocía pero que siempre han estado ahí.

“Ruidos que siempre han estado en el entorno, pero como normalmente el grueso de la población a esa hora está durmiendo, no lo registra, eso me parece que pudo haber sido lo que dispara el tema”, explicó.

Por otro lado, argumentó que existe una psicosis colectiva por el miedo social ante la pandemia por el coronavirus, miedo que busca reproyectarse y por ello en este municipio a buscado una figura.

“Es más fácil tenerle miedo a algo que conozco a algo que no”, indicó la experta, pues un virus, algo nuevo, como el COVID-19, es algo a lo que posiblemente no se le pueda tener miedo por la invisibilidad, por ello el imaginario colectivo ha adoptado una forma con nombre y rostro que sí esté permitido temerle y que tenga forma, en este caso en la leyenda del “Hombre lobo”.

Dulce Bonifaz no dudó en decir que en Ocozocoautla posiblemente alguien vio o dijo algo e hizo que su miedo le diera forma, lo cual encontró eco en el miedo y la imaginación del pueblo.

Alerta Chiapas ha buscado la versión de las autoridades de Coita para conocer las medidas que han adoptado ante este hecho. El presidente municipal, Alfonso Estrada Pérez, no ha tomado postura y en sus redes institucionales, no existe nada al respecto ante este hecho.

La psicoterapeuta lamentó que la salud mental no sea una prioridad para las instituciones, porque se trata de un problema de salud emocional y el Estado debe tomar las riendas para devolver esta tranquilidad; “así como se hacen campañas de vacunación, la fumigación por el dengue, así se debe atender la salud emocional”, solicitó.

Puntualizó que la histeria colectiva tiene dos caminos: la autoregulación, que consiste en que el pueblo se dé cuenta que no existe el personaje; o que pueda terminar en tragedia al tomar a una persona con los rasgos del personaje y lo maten, y con ello ponerle fin al miedo. Por ello, dijo, la autoridad debe trabajar para garantizar la seguridad.

Finalizó al decir que han ocurrido otros casos de histeria como el “Chupacabras” que sucedió en todo México o acá en Chiapas, a finales de los 60s ó 70s, con la supuesta aparición del “Yeti, el abominable hombre de las nieves”, que resultó ser un ente creado publicitariamente para la inauguración de la Zapatería El Castor.

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