Medición en el norte revela que de 800 trabajadoras sexuales, 600 eran indígenas de Chiapas que llegaron siendo esposas o madres niñas

 

Los usos y costumbres son un tema de preocupación para la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, que de acuerdo con su directora Teresa Ulloa Ziáurriz, persiste en Chiapas de manera negativa para la niñez principalmente.

El pago de una dote con el fin de obtener a una menor indígena como esposa, es una práctica que prevalece y de la cual se ven beneficiados grupos criminales que terminan sometiéndolas y forzándolas al trabajo sexual.

En entrevista previo al informe del observatorio de Violencia Social y de Género de Chiapas 2012-2018, precisó que solo en Tijuana, 600 de 800 jovencitas en condición de trabajo sexual, resultaron ser indígenas chiapanecas.

“La Comisión Binacional de Salud San Diego-Tijuana entrevistó 800 mujeres en situación de prostitución y de ellas 600 eras indígenas chiapanecas, que llegaron siendo esposas niñas o madres niñas”, precisó.

Dijo que Chiapas es un tema de preocupación desde hace muchos años por esta situación de usos y costumbres, que culmina en trata de personas en la frontera norte de México.

Teresa Ulloa abundó sobre la trata e indicó que de acuerdo con los estudios que han realizado, las principales factores de reclutamiento de mujeres son la fuerza, el engaño y la seducción.

 

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