Unidas por la Sangre es una AC que lleva ayuda a las reclusas y a sus hijos para dignificar la condición de vida

Actualmente, en el Centro de Readaptación y Reinsersión Social (CERRS) no 14 “El Amate”, en el penal femenil, viven nueve niños entre cero y cuatro años, que acompañan a sus madres mientras pagan su condena, informó Jacivi Gómez, presidenta de la asociación civil Unidad por la Sangre.

Indicó que la condición en la que viven no es del todo óptimas porque en la prisión se viven carencias alimenticias, de vestimenta y demás, por ello como asociación inician campañas para mejorar las condiciones tanto de la niñez como de las reclusas.

La activista mencionó que la ley permite a las madres reclusas tener a sus hijos hasta los cuatro años, y los que actualmente están se debe a que afuera no tienen familiares o bien prefieren el apego de los primeros años.

“Las condiciones en las que viven no son agradables, están presos también, están pagando una condena junto con sus mamás”, expresó.

Agregó que actualmente hay tres mujeres reclusas embarazadas, que al momento de dar a luz son trasladadas al hospital de Cintalapa para que los bebés nazcan en condiciones óptimas.

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