El éxito es para aquellos que tiran el miedo a la basura y se animan a emprender el camino para hacer sus sueños realidad, aun sabiendo que no será sencillo y que habrá obstáculos difíciles de superar.

Ana Camacho Rincón, es una mujer de 30 años que hace tres años decidió dejar México para estudiar una maestría en Brasil, una meta que superó gracias al apoyo de su familia y al respaldo de profesores de la Universidad Politécnica (UP), de Chiapas, donde años atrás estudió la carrera de Ingeniería en Energía.

“Me gradué a los 20 años, una edad en la que tienes planes pero nada en concreto. Por cinco años trabajé dando clases porque no encontraba una maestría que me llamara la atención hasta que me informaron de una beca de la OEA para estudiar en una universidad brasileña”, contó la estudiante de ingeniería.

Camacho Rincón, logró sorprender a su familia y amigos, ya que fue aceptada para realizar la maestría con duración de tres años en la Universidad Federal de Río de Janeiro, que es considera la mejor país sudamericano.

“Nadie creía que iba a ganar la beca porque se postularon más de 8 mil personas y de ese grupo solo aceptaban 700 personas. Y al final, estuve entre los 31 mexicanos admitidos. Estuve estudiando la maestría de ingeniería civil en el área de recursos hídricos y medio ambiente por tres años y fue en el mes de agosto cuando por fin la concluí”, indicó.

La chiapaneca agradeció la educación que recibió en la Universidad Politécnica de Chiapas, ya que confiesa que eso fue de gran valía para que pudiera acceder a la beca en Brasil, además agradeció el apoyo de sus profesores.

“Estoy muy agradecida con mis profesores de la UP, Joseph Sebastian Pathiyamathom, Joel Moreira Acosta, Edgar Eduardo Valenzuela y Joel Pantoja Enríquez, ya que su apoyo fue clave. El plan de estudios de la Universidad Politécnica era muy similar al de la Universidad de Río, además todos mis catedráticos nos exigían mucho”, dijo.

NO A LOS ESTEREOTIPOS

Ana Camacho, es la primer mujer mexicana en estudiar la maestría en ingeniería civil en la Universidad de Río de Janeiro, logro que consiguió gracias a que dejó a un lado los estereotipos.

“Las mujeres debemos ser sordas y ciegas a los estereotipos, jamás debemos permitir que alguien nos diga que no podemos. Las mujeres somos muy capaces y muchas empresas prefieren contratarnos porque somos más responsables, yo soy la muestra que los sueños se cumplen, pero hay que dejar los prejuicios, el confort y poner todo en una balanza. No es fácil, da miedo pero la recompensa de hacer realidad tus metas es más grande”, concluyó.

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