Análisis encuentra en harina de Maseca herbicida que la OMS valora como cancerígeno

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Las tortillas de maíz están presentes en las mesas de la inmensa mayoría de los hogares mexicanos pero, ¿sabía usted que su alimento podría estar elaborado con transgénicos y contener un herbicida considerado posible cancerígeno? Quizá, como la gran mayoría de los consumidores de este producto no se haya percatado, pues las etiquetas de Maseca, la empresa líder en masa de maíz a nivel mundial, omiten dicha información.

El maíz es un alimento básico entre la población mexicana: datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), al cierre de 2017, plantean que el 98.6 por ciento de los mexicanos consume tortillaelaborada con dicho cereal, ya sea blanco o amarillo.

Sin embargo, los resultados recientes de un estudio realizado en Estados Unidos arrojan que Maseca, firma con presencia global y líder de harina de maíz, pone a la venta el producto con presencia de transgénicos y glifosato, un herbicida considerado por la Organización Mundial de la Salud(OMS) como posible cancerígeno.

En entrevista para SinEmbargo, la maestra Mariana Ortega Ramírez, ingeniera Ambiental y especialista en Ecología Industrial, informa que en mayo pasado –a petición de la Asociación de Consumidores Orgánicos México (ACO)–, los laboratorios del Health Reasearch Institute (HRI) –con sede en Fairfield, Iowa– realizaron un análisis de las harinas de maíz blanco y amarillo de la marca Maseca y encontraron transgénicos y glifosato, ingrediente activo en el herbicida de Monsanto, conocido como Roundup.

ACO es una organización social que promueve campañas por la salud, la justicia ambiental, la soberanía alimentaria, la agricultura orgánica, el comercio justo y el combate al cambio climático a través de proyectos regenerativos, y es un proyecto de la Asociación de Consumidores Orgánicos con sede en Estados Unidos.

La harina de Maseca, subsidiaria mexicana de Grupo Gruma, arrojó concentraciones de glifosato que van desde 5.14 hasta 17.59 microgramos por cada kilogramo de harina. Por si fuera poco, también se halló existencia de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) de hasta 94 por ciento en una de las muestras.

“Las muestras fueron analizadas en mayo de este año. Desde entonces hemos estado trabajando en entrevistas con los mejores expertos en analizar los resultados para estar totalmente seguros, totalmente ciertos de los resultados que salimos ahora a publicar”, expone Ortega Ramírez.

En su página oficial de la Internet, Gruma presume las cualidades de Maseca, la empresa fundacional del grupo y creada por el empresario mexicano Roberto González Barrera en 1949.

“Maseca está hecha de maíz 100% natural y es vital para la buena alimentación por su altísimo aporte nutricional, ya que además está fortificada con vitaminas y minerales. Es sinónimo de salud y energía”, destaca, y añade: “La tortilla es fundamental en nuestra alimentación por lo que tiene un fuerte arraigo cultural y emocional. Sin perder este vínculo con el consumidor, la marca Maseca ha evolucionado para posicionar a la tortilla en el mundo de hoy, revalorándola como un alimento natural, sano y nutritivo”.

“Queda claro a partir de los resultados del examen que las afirmaciones de Maseca de vender un producto ‘natural’ y ‘nutritivo’ son falsas y engañosas,” dijo Ronnie Cummins, director internacional de la Asociación de Consumidores Orgánicos, en un comunicado de prensa.

“Los consumidores en México y los EU que se preocupan por la contaminación con pesticidas y organismos genéticamente modificados deberían buscar alternativas para las harinas de Maseca hasta que la compañía acceda a utilizar solamente granos no genéticamente modificados para sus productos”, expuso.

Sin embargo, Ortega Ramírez aclara que si bien los niveles encontrados en las harinas de Maseca son más bajos que los permitidos por los gobiernos de Estados Unidos y otros países de Europa, siguen siendo elevados para la salud de los consumidores. También destaca que en México no existe regulación que indique las cantidades permitidas de glifosato y de Organismos Genéticamente Modificados en los alimentos.

“Cuando uno se pone a analizar más a fondo estos niveles, vemos que son ridículamente altos. En el caso de México, ni regulación hay. En las harinas de Maseca de México, en algunas muestras sale positivo con valores muy altos y en otras con menos, pero igualmente relevantes para la salud”, destaca.

Lo que es verdad es que en la República Mexicana, desde 2016, el Segundo Tribunal Unitario en Materias Civil y Administrativa ordenó a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) abstenerse de otorgar permisos de liberación o siembra de maíz genéticamente modificado. Es por ello, que la experta afirma que el cereal transgénico utilizado por Maseca proviene de Estados Unidos.

La Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM) informó que en 2017, México importó 14.7 millones de toneladas de maíz amarillo de Estados Unidos, donde la tercera parte de la producción incluyó el cereal genéticamente modificado.

Con información de Sin Embargo

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