LA NATURALEZA NOS HA HECHO SENTIR NUESTRA FRAGILIDAD.

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LA NATURALEZA NOS HA HECHO SENTIR NUESTRA FRAGILIDAD,

PERO LA FRATERNIDAD NOS HARÁ SENTIR NUESTRA FORTALEZA

El pasado jueves, México, y en especial los Estados de Chiapas y Oaxaca, experimentamos uno de los fenómenos naturales más fuertes de los que se haya tenido registro, un terremoto cuya magnitud llegó a sentirse en los Estados del centro del país.

Las cifras oficiales nos hablan de personas fallecidas son de 71 en Oaxaca, 15 en Chiapas y 4 en Tabasco, dando un total de 90 personas fenecidas en este sismo; a sus familiares le expresamos nuestra cercanía ante este dolor y un abrazo solidario, de compañía y consolación en nuestra oración.

Sabemos que incontables viviendas sufrieron afectaciones que van desde grietas hasta derrumbes que las hacen inhabitables, también muchos comercios, escuelas, hospitales, monumentos históricos, caminos, puentes y carreteras sufrieron daños considerables.

Agradecemos a las autoridades estatales y federales sus esfuerzos y su prontitud para atender cada una de las emergencias suscitadas, procurando en todo momento el bienestar de la población.

También extiendo un profundo agradecimiento a todas las personas de buen corazón que prestaron una mano para ayudar a quien lo necesitara, estas muestras de solidaridad nos hacen más humanos y contribuyen a superar con mayor eficacia las consecuencias de este fenómeno natural.

Ante esto, hacemos un llamado tanto a las autoridades como a los ciudadanos, instituciones educativas, religiosas y de salud, asociaciones civiles, fundaciones y organismos no gubernamentales, a unir sus esfuerzos para contribuir a la reconstrucción de los daños ocasionados por este siniestro.

Queremos expresar nuestro deseo de que este suceso, que nos ha mostrado la enorme fuerza de la naturaleza, nos haga más cercanos y solidarios los unos con los otros; de ese modo podremos convertirnos en signos de esperanza para nuestras comunidades que experimentan el miedo, la tristeza, la incertidumbre y el pesar.

La Arquidiócesis de Tuxtla informa que muchas de sus parroquias y templos resultaron con afectaciones que van de leves a muy severas.

Entre ellas las que más sobresalen por la magnitud del daño ocasionado en su estructura son: el templo parroquial de Santo Domingo de Guzmán, en Chiapa de Corzo; el templo, la casa parroquial y el arco del templo antiguo en Acala; las torres de las dos capillas más antiguas de Jaltenango; la mayor parte del templo y la casa parroquial de Jiquipilas; el templo parroquial de San José Terán; la parroquia de Guadalupe en Tuxtla; la Catedral de San Marcos, la Casa del Apostolado Seglar San Marcos y la Casa de Pastoral de San Roque, el Seminario Diocesano, y la Casa Central del convento de la Discípulas de Jesús Buen Pastor; son las construcciones que han resultado fuertemente afectadas.

Además, sabemos que varias parroquias de nuestra hermana Diócesis de San Cristóbal de Las Casas fueron afectadas, asimismo en Oaxaca la parroquia de Juchitán fue severamente dañada, nos unimos en oración para superar este acontecimiento tan fuerte.

Respecto al uso de los templos al culto público, los sacerdotes responsables de las comunidades parroquiales, tienen la instrucción de acatarse a las indicaciones de Protección Civil, salvaguardando siempre la integridad física y la vida de los fieles.

La Iglesia Católica, por medio de la Pastoral Social y de Cáritas elabora un plan de asistencia a los damnificados y a las familias más necesitadas, el día de mañana lunes determinaremos las estrategias más convenientes para poner a disposición de la sociedad los recursos a nuestro alcance con el fin de ayudar a nuestros hermanos y hermanas.

La Iglesia quiere ser Madre, hermana, amiga, protectora de los más necesitados de ayuda más urgente en estos momentos, porque sabe que la naturaleza nos ha hecho sentir nuestra fragilidad, pero la fraternidad nos hará sentir nuestra fortaleza.

Les pedimos a todos estar atentos e informados, no crear noticias falsas que alarmen indebidamente a la población, a conservar la calma ante las réplicas que aún se sienten y a seguir las indicaciones de las autoridades.

Unidos en oración por todos.

+ Mons. Fabio Martínez Castilla

Arzobispo de Tuxtla

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