El arlequín del boulevard Ángel Albino Corzo

Josué Israel Sánchez, es un hombre de 45 años de edad originario de la Ciudad de México, que decidió venir a Chiapas para explotar su lado artístico y vivir en un ambiente rodeado de naturaleza.

 

Comunicólogo de profesión y teatrero por pasión este hombre viaja todos los días de San Cristóbal de las Casas a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

 

 

Alrededor de las 8:30 de la mañana llega al crucero del Boulevard Ángel Albino Corzo a la altura de la Calzada Samuel León Brindis para maquillarse, disfrazarse de arlequín y subirse a los sancos.

 

Trabaja en un semáforo, pero a diferencia de otras personas él no usa la lastima para pedir dinero, sino que realiza diversos actos arriba de sancos para divertir a los conductores, choferes y peatones que pasan por la zona.

Pero aunque muchos creen que es solo un vago este hombre se considera un actor que ha hecho de las calles su escenario predilecto, pues cuando no está en la capital chiapaneca se dedica a actuar como estatua en el centro del pueblo mágico de San Cristóbal de las Casas.

 

Además da clases de actuación y siempre le brinda una mano amiga a quien lo requiere.“Estudié Ciencias de la Comunicación y por el lapso de cinco años di clases de teatro en la Unicach. Fue acá en Tuxtla Gutiérrez donde aprendí a usar los sancos.

 

La verdad no es fácil porque se requiere esfuerzo físico, tener buena coordinación y soportar el calor”, señaló Josué Sánchez.

 

Entre risas, Josué cuenta que llegó a este semáforo por un amigo salvadoreño, quien le dijo que esta era la zona más tranquila por lo que podría trabajar sin problemas.

 

“Le conté a un amigo de El Salvador que cuando no hay turismo en San Cristóbal me iba mal, así que me recomendó trabajar en este semáforo y me ha gustado mucho porque acá no hay limpiaparabrisas o personas que usan el miedo o se conmiseran para sacar unos cuantos pesos.

A mí la verdad me va bien económicamente, sobre todo si lo calculas con el tiempo que laboro”, mencionó.Josué Sánchez ha sufrido algunas caídas en los sancos, pero afortunadamente ninguno de sus accidentes lo ha dejado lesionado, por lo que agradece a la vida que le permita seguir haciendo lo que más le gusta.

 

No todo ha sido fácil para Josué, y es que hace poco fue asaltado y perdió las ganancias que había conseguido a través de varios días trabajando en los sancos, pero a pesar de eso este hombre no bajo los brazos y por el contrario toma más fuerza para demostrarse que nada, ni nadie pueden detenerlo.