Zacua, la primera mexicana que incursiona en la producción de autos eléctricos

La marca Zacua, de la empresa Compañía Operadora de Estacionamientos Mexicanos (Copemsa), es la primera mexicana que incursiona en la producción de autos eléctricos. Un segmento retador en el país, en el que hasta automotrices globales como Nissan o General Motors (GM) han batallado para comercializar sus unidades.

El auto, de dos plazas, costará 460,000 pesos y tendrá una autonomía de 160 kilómetros por cada carga de la batería. Se venderá en dos versiones, cupé y hatchback, y en colores marfil, rojo o gris, siempre con el techo negro. La batería tendrá un tiempo de recarga de ocho horas.

En esta primera etapa, la compañía pondrá a la venta 100 vehículos.

Los autos eléctricos llegaron a México en 2014. A mediados de ese año, la japonesa Nissan anunció la venta de su modelo Leaf, mientras que BMW empezó a comercializar el i3. Actualmente hay nueve modelos de cero emisiones disponibles en el mercado mexicano, que en 2016 representaron 0.02% de las ventas totales de vehículos, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

“Este es uno de los segmentos más retadores en México, pues al ser una tecnología diferente, es más cara y requiere infraestructura adicional para su recarga”, dijo Eduardo Solís, presidente de la AMIA.

Pese a esto, Copemsa —una firma que opera cerca de 400 estacionamientos por el país— decidió probar suerte en este negocio, con una inversión de 500 millones de pesos (mdp) en los próximos cinco años. No obstante, los especialistas y la misma empresa reconocen que, para que el proyecto tenga éxito, hay varios retos por delante.

1. Condiciones del mercado

En la mayoría de los países donde hay una mayor penetración de autos eléctricos, como Estados Unidos, China o Japón, existen apoyos o incentivos gubernamentales, los cuales, además de incentivar la compra, dan certidumbre a los fabricantes para incursionar en este mercado.

“Un esquema bien diseñado, que combine incentivos financieros nacionales y estatales, reduce entre 30% y 50% los costos iniciales de los vehículos eléctricos, al acelerar las ventas y el despliegue de infraestructura en varios mercados globales”, señala el estudio Global Electric Vehicules Outlook, de la Agencia Internacional de Energía.

En Japón, por ejemplo, el gobierno paga la mitad de la diferencia entre el precio del vehículo eléctrico y su equivalente a gasolina. Y China otorga un bono por 60,000 yuanes, mientras que en Estados Unidos el propietario de un auto eléctrico puede deducir hasta 7,500 dólares del valor de la factura.

Pero en México no hay ningún incentivo gubernamental para la venta de vehículos eléctricos. Por ahora, estos modelos solo gozan de beneficios como estar exentos del pago de tenencia y de la verificación.

Los modelos de Zacua cuestan 460,000 pesos. Jorge Martínez, presidente ejecutivo de la marca, dijo que, con la venta de los primeros 100 vehículos, la empresa prácticamente no obtendrá ganancias.

“Yo ya di los anticipos para las 100 unidades, ya están pagadas. En esta primera edición limitada prácticamente saldremos tablas. Lo que queremos es poner un pie en el mercado, y por eso estamos haciéndolo con mucha agresividad”, destacó en entrevista.

El directivo agregó que el pago de las unidades, en esta primera fase, será en dos esquemas: 50% de enganche inicial y liquidación del resto en noviembre, que es cuando se tiene programada la entrega de las unidades; o dar pagos mensuales equivalentes al 20% del valor del vehículo y liquidarlo en noviembre.

2. Servicio posventa

Por ahora, Zacua no tiene planes para desarrollar una red de concesionarios. La estrategia de la marca consiste en vender sus unidades por Internet, importar las refacciones de Europa y dar servicio a los modelos en un taller de la Ciudad de México.

“Nuestros clientes podrán dejar sus unidades en alguno de los estacionamientos que operamos en la Ciudad de México y la Zona Metropolitana o solicitar que vayamos a recogerlos a su domicilio”, detalló Martínez.

3. La batería

Al igual que las baterías de los teléfonos celulares, las de los vehículos eléctricos tienen un tiempo de vida que depende de las condiciones de uso. Actualmente, las armadoras que fabrican este tipo de autos ofrecen una garantía de siete a 10 años para el paquete de baterías.

Una vez que la vida útil del paquete de baterías termina, es posible sustituirlas, pero hacerlo es costoso: unos 5,000 dólares o más.

Zacua ofrecerá una garantía de cinco años para el paquete de baterías de sus modelos. “Esperamos que cuando haya que cambiarlas, en unos siete años, su precio ya haya bajado”, dijo Martínez.

4. Estaciones de recarga

Directivos de Nissan y de BMW —dos marcas que en 2016 anunciaron una inversión conjunta de 13 millones de pesos para la instalación de 150 estaciones de recarga para sus vehículos eléctricos— coinciden en que incrementar la infraestructura de recarga es una de las necesidades para impulsar la venta de estos modelos en México.

Los países que han avanzado en un esquema que combina adecuadamente puntos de carga ‘rápida’ y ‘lenta’ reportan un mayor uso de vehículos eléctricos, señala el estudio Global Electric Vehicules Outlook.

Aunque 90% de los vehículos eléctricos se recargan en casa o en la oficina, la posibilidad de quedarse sin batería genera incertidumbre en el consumidor. “Contar con infraestructura de recarga da más certidumbre al mercado”, dice el estudio.

En el mediano plazo, Zacua tiene el plan de instalar electrolineras en algunos de los estacionamientos que opera en la Ciudad de México y la Zona Metropolitana. Por ahora, su plan consiste en asistir al cliente para instalar el cargador del auto en su casa, que a su vez estará asociado a un medidor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

5. Producción

Copemsa financió todo el proyecto. “Hasta ahorita todo lo hemos hecho con recursos propios”, dijo Martínez, quien también es el director general de esta compañía.

Martínez detalló que los primeros 100 modelos que la firma planea vender este año estarán hechos con componentes en su mayoría importados de Francia. “Compramos los módulos pre-armados, por ejemplo las puertas con cristal, bocinas y tapa, y terminaremos de ensamblar todo en una nave que tenemos en Puebla” comentó.

En el mediano plazo, se buscarán proveedores locales de algunos componentes, como asientos, chasis, neumáticos, alfombras, amortiguadores, rines, motor eléctrico y suspensión.

Para el siguiente año, la empresa pretende producir 200 modelos y en 2019 llegar a 300.

Si tiene éxito, Copemsa puede vender más autos eléctricos que el resto de la industria en México. En 2016, las cinco automotrices que comercializan vehículos cero emisiones en el país vendieron 276 vehículos de este tipo, según la AMIA.

Con información de Manufactura