MATERNIDAD ADOPTIVA: AMOR GENUINO

“Espero que cuando llegue el día comprenda el esfuerzo”

 

La maternidad puede ser catalogada como una experiencia única, transformadora; es quizá un reto para algunas mujeres, para otras una firme convicción. Esther Sánchez decidió serlo cuando supo que debía proteger una vida, entonces adoptó a un ángel.

 Esther adoptó a una menor con discapacidad, no se arrepiente.

Así denomina ahora a quien se convirtió en su hija, hecho que parece convencional hasta que es revelada una razón de ser. Su pequeño ángel que ahora camina el segundo año de vida padece una discapacidad auditiva, presentó problemas motrices y tiene paladar hendido.

 

“Fue en la semana santa del 2015 cuando llegó a nuestras vidas, se quedaría bajo mi cuidado y el de mi esposo durante las vacaciones porque por su condición necesitaba atenciones especiales, entonces supimos que llegó para quedarse”, relató.

Padece discapacidad auditiva y paladar hendido.

Esther es médica de profesión, idealista, trabajadora y dedicada. Es hija, compañera, amiga y ahora madre. El tiempo sencillamente pasó y la concepción quedó atrás, sin embargo siempre supo que llegaría el momento para la maternidad.

 

“A mí ángel lo adoptamos cuando tenía cuatro meses y medio de edad, en condiciones muy complejas, pesaba dos kilos 900 gramos cuando debería pesar al menos seis, estaba hospitalizada con un diagnóstico médico adverso, por su condición de paladar hendido no podía alimentarse bien, ese fue el primer reto”, detalló.

 

Fue un amor genuino el que volvió madre a Esther del ángel que por una desnutrición intrauterina y un mal cuidado prenatal y alcoholismo nació con discapacidad.

 

Ahora vive junto con su esposo un proceso que será largo para la rehabilitación de la menor, los resultados obtenidos han sido satisfactorios, cada decisión tomada ha valido la pena. Ni en su mente ni en su corazón cabe el arrepentimiento, ser madre adoptiva ha sido su más grande acierto.

 

“Es la oportunidad más grande que Dios nos da a las mujeres para poder amar a alguien tan intensamente pero ser madre de un niño con una capacidad diferente es un reto en la vida para poder ofrecer mejores oportunidades al pequeño para ser incluido”, señaló.

 

“Espero que cuando llegue el día de explicarle que nació de un amor genuino, comprenda todo el esfuerzo y nuestra dedicación por darle una vida mejor”, expresó.

 

Esther junto con su pequeño ángel asisten al Centro de Rehabilitación Infantil Teletón, aunque ha pedido cuidar su identidad desea hacer extenso el mensaje de asumir la maternidad como una responsabilidad interminable que garantice la vida digna de un hijo, “cada esfuerzo, desvelo o reto vale la pena por su sonrisa, verle correr y ser feliz”, finalizó.