Heces fecales de animales y basura en cigarros pirata 

Las leyes en México de nuevo tienen un vacío legal, esta vez en las reglas de salud para la elaboración de cigarros, que permite se vendan millones de cigarros “pirata” que contienen sustancias como heces fecales de animales y humanos.

Estos “tabacos hechizos” ocupan el 17 por ciento del mercado mexicano, y también se detectó que se elaboran con restos de alfombra, basura en general o hasta residuos de tejido humano. Así lo reportó la Comisión Nacional contra las Adicciones.

Todo esto ocurre, como advirtió el periódico La Razón, ante la falta de una ley que castigue la elaboración, venta, almacenamiento o distribución de cigarros pirata, que en comparación a los legales cuestan hasta 25 pesos menos por cajetilla, es decir, la mitad.

Hace siete años, sólo había 15 marcas de cigarros apócrifos, pero en la actualidad circulan en el mercado informal más de 200 sabores y estilos. Guanajuato, Jalisco y Michoacán son los estados con mayores decomisos. 

En los últimos cuatro años, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, la Cofepris, ha destruido en las aduanas más de 207 millones de cigarros ilegales.

El esfuerzo para prohibirlos no ha sido suficiente, pese a que senadores integrantes de la Comisión de Salud lanzaron una iniciativa (que no se convirtió en ley), para que la elaboración de este producto, todavía más nocivo para la salud, se castigara con hasta nueve años de prisión.

En 2016, el consumo de cigarros en México se triplicó por el auge del tabaco con cápsulas de sabores. Las ventas crecieron casi un 20 por ciento porque estos cigarros de sabores se consumen entre jóvenes de 15 a 24 años.

La explicación es porque la gente cree que este producto es más elegante y menos dañino que los regulares. Así lo concluyó un estudio publicado en la revista “Tobacco Control”.

Sólo en el 2013 es cuando las tabacaleras tuvieron pérdidas en su ventas, debido a que el precio de cada cajetilla subió un 40 por ciento, luego de que un impuesto buscó disminuir su consumo y recabar recursos para atender enfermedades como el enfisema pulmonar.

Pero la entrada en vigor de la Ley Antitabaco no pudo modificar, meses después, de manera significativa el hábito de fumar tabaco entre los mexicanos.

Con información de Cultura Colectiva