Unas 300 ballenas mueren varadas en una playa de Nueva Zelanda

Más de 400 ballenas piloto quedaron varadas este viernes en una playa de Nueva Zelanda. La mayoría se estima que cerca de 300 murieron, a pesar de los esfuerzos de cientos de voluntarios por salvarlas. Aún no está claro cuál fue la causa de esta catástrofe natural, la más grave de este tipo en dos décadas en ese país de Oceanía.

Andrew Lamason, vocero del Ministerio de Conservación del Medio Ambiente, dijo que 416 ballenas piloto quedaron varadas por la noche en Farewell Spit en la región de Golden Bay, en la extremidad norte de la Isla Sur, una de las dos principales del país.

Lamason informó que un 70% había perecido y que las perspectivas de rescate para intentar devolver con vida a alta mar a las restantes no eran demasiado optimistas. “Con esta cantidad de ejemplares muertos, hay que asumir que las demás se encuentran en mal estado”, explicó el responsable a Radio Nueva Zelanda. “Por esa razón nos preparamos para lo peor”, continuó.

“Hay tantos cadáveres en el agua que los voluntarios tienen dificultades para devolver a los cetáceos al océano”, agregó un vocero del departamento. Sin embargo, los voluntarios lograron poner en el agua a buena parte de los cetáceos que quedaban con vida y formaron una cadena humana para intentar impedir que vuelvan a quedar varadas. “Esperemos que la marea se los lleve mar adentro y que puedan irse”, señaló la misma fuente.

Las ballenas piloto, también conocidas como calderones, llegan a medir hasta seis metros de largo y son la especie más común en Nueva Zelanda. Son conocidas por su tendencia a volver hacia la playa aunque que se las eche de nuevo al mar. Los especialistas consideran que podría tratarse de un comportamiento tendiente a reunirse con los demás miembros del grupo.

En Farewell Spit, situada a unos 150 kilómetros al oeste de la ciudad turística de Nelson, hubo al menos nueve fenómenos masivos de ballenas encalladas en la última década. Pero varamientos anteriores más masivos se registraron en 1918, con unos mil ejemplares en las islas Chatham, seguido en importancia por otro de 450 en Auckland en 1985.

Según los expertos, no existe explicación científica clara a ese comportamiento. La causa probable es la geografía submarina del lugar. Frente a Farewell Spit existe una gran cantidad de arena en forma de gancho y las aguas son poco profundas. Por eso, una vez que las ballenas entraron, es difícil que puedan volver a salir.