“Hoy cuando la aurora relumbrante apareció y el calendario me enseñó que tu santo reza ahora. No llores mi vida hermosa, no llores tu soledad que ahí vienen tus camaradas cantando felicidad. Aquí te traje esta corona que del jardín la corté. No te traje marimba porque no tuve con qué”, es uno de los clásicos versos que más usan los tuxtlecos en la noche de la tradicional corona.

En esta tradición los familiares se reúnen en la casa de quien está próximo a cumplir años, el pichito,  pues van a celebrar la víspera de su onomástico.

Las mujeres de la familia, por lo general las abuelas, sientan al pichito  en la silla principal del comedor y proceden  a decirle los parabienes en forma de verso para después colocarle la corona hecha con flores de la temporada. Por lo general la corona es realizada por la persona encargada de coronar.

Tras la coronación inician los abrazos. Primero pasa la persona que coronó, para después darles paso a los padres, hermanos, tías, primos y demás invitados, quienes minutos más tarde disfrutarán de ricas botanas y bebidas.

En algunas familias tuxtlecas los familiares esperan a que sean las 12:00 am para cantarle las mañanitas y entregarle el pastel y regalos al cumpleañero.

Conforme pasan los años esta tradición se ha perdido, por lo que a fin de promoverla el Museo de la Ciudad en el marco de los 124 años realizó un taller de realización de corona de flores y parabienes impartido por  la maestra Carmelita Palacios.

“Esta tradición posiblemente es  de inicio prehispánico aunque hay pocos antecedentes escritos. Sabemos que esta tradición se realiza un día antes para felicitar al cumpleañero porque refleja la fiesta de la víspera, y es algo que nos identifica como tuxtlecos”, dijo  Carmelita Palacios, mientras realizaba una corona.

Aunque muchas familias siguen con esta tradición cada vez son menos los que quieren seguir coronando a los pichitos.



“Para la gente adulta  sigue viva la tradición pero para los jóvenes desafortunadamente se ha perdido esta tradición pero creo que es importante que la familia siga festejando de esta manera para que no se pierda esta tradición, porque lo que no conoces no lo puedes preservar”, mencionó.

Doña Carmelita aseguró que la realización de las coronas  de flores no es difícil, solo se requiere tiempo y disposición para realizarla.

“El museo está muy interesado de que se siga difundiendo esta tradición. Es importante  que los tuxtlecos sepan cómo se elabora la corona y  de dónde viene esta hermosa tradición. 
Yo invito a las familias, en especial a las abuelitas y tías a que le enseñen a los más jóvenes cómo hacer las coronas y los parabienes para que vean que no es difícil pero sí es muy bonito”, finalizó. 

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