La peregrinación de “los desesperados” por la violencia

En la mira / Héctor Estrada

 

En caso de no presentarse algún contratiempo, este lunes estará partiendo de Simojovel hacia Tuxtla Gutiérrez la peregrinación de tres días que decenas de fieles católicos han decidido emprender para protestar contra el ambiente de inseguridad que vive ese municipio, como otros tantos de la zona norte de Chiapas.


El encrudecido escenario de violencia imparable mantiene desesperadas a decenas de familias que diariamente tienen que enfrentar las arbitrariedades de gobiernos coludidos por el crimen organizado, la proliferación de constantes actos delictivos y la evidente ingobernabilidad que previa en sus localidades.


Hoy para nadie es un secreto la crisis de inseguridad que padece el norte de Chiapas, con lugares como Pueblo Nuevo Solistahuacán, Jitotol y Rincón Chamula donde los enfrentamientos armados, los ajustes de cuentas y la periódica aparición de ejecutados mantienen en terror a sus miles de habitantes.


En el caso específico de Simojovel el escándalo ya ha involucrado a organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que hace sólo unos días solicitó al Gobierno de México emitir medidas cautelares para garantizar la vida y seguridad del párroco Marcelo Pérez Pérez y los miembros de su Consejo Parroquial.


La medida se anunció tras las amenazas de muerte, hostigamiento, seguimiento y vigilancia contra el religioso derivadas de su denuncia activa sobre problemas como venta de drogas, proliferación de establecimientos dedicados a la venta de bebidas alcohólicas, tráfico de armas y vandalismo en Simojovel.


Las denuncias hechas públicas en medios estatales y nacionales señalaron nuevamente la participación de autoridades municipales en los delitos antes mencionados, por lo que personajes como los líderes priistas Ramiro y Juan Gómez Domínguez se convirtieron en los principales acusados y orquestadores de las presuntas amenazas de muerte contra los denunciantes.


La situación ya ha puesto en alerta a otros organismos como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los derechos para todas y todos” (Red TDT3), el Servicio Internacional para la Paz (SIPAZ), la Red por la Paz (RedPaz), el acompañamiento de Swefor e intervenciones de Front Line como organismos que velan por los Defensores de Derechos Humanos en México.


Y es que no es para menos. En caso de no haber una pronta intervención por parte de las autoridades estatales y federales muy pronto Simojovel podría estar siguiendo el ejemplo de Pueblo Nuevo Solistahuacán donde las ejecuciones y enfrentamientos armados se han convertido en un escenario recurrente.


Hoy las autoridades de seguridad pública e impartición de justicia tienen que enfrentar el caos generado por la complicidad y omisión de gobernantes pasados que dotaron de poder a los violentos, les permitieron crecer y convertirse en caciques desmedidos. 


En los últimos ocho años los municipios del norte de Chiapas vivieron en el silencio y un estado de gobernabilidad simulada, construida y solapada durante el sexenio pasado, que hizo posible el empoderamiento de criminales en potencia para el control de esta regiónchiapaneca convertida un polvorín que ahora está estallando.