Detrás del proceso de rehabilitación motriz y emocional de decenas de niñas y niños en Chiapas, existe una fuerza de trabajo silenciosa: los caballos de equinoterapia. Tras casi dos décadas de labor continua, estos ejemplares acceden a esquemas de retiro enfocados exclusivamente en su salud, descanso y bienestar integral.

En entrevista, el médico veterinario Cristian Vicente, responsable del área médica del centro especializado, detalló que los ejemplares —en su mayoría de raza Cuarto de Milla— son seleccionados e instruidos bajo estándares rigurosos de docilidad y temperamento. No obstante, al alcanzar un rango de edad de entre 18 y 25 años, concluyen su ciclo operativo para evitar desgaste físico y complicaciones de salud.
“Cuando llegan a la jubilación, lo único que se busca para ellos es su bienestar: un trato digno, su alimentación, vacunas y paseos tranquilos. Se quedan aquí a gozar del descanso tras todo ese tiempo que trabajaron”, puntualizó el especialista.
El cese de actividades terapéuticas no implica el abandono de los protocolos médicos. Debido a la vulnerabilidad digestiva de la especie ante padecimientos como el cólico equino, los ejemplares mantienen una rutina estricta que contempla horarios exactos de alimentación, raciones balanceadas y caminatas controladas de 15 a 20 minutos diarios.

Con más de una década al frente del cuidado veterinario del centro, Cristian Vicente enfatizó que la preservación de la calidad de vida de estos animales es un acto de justicia y responsabilidad médica frente a años de servicio en la rehabilitación infantil en la entidad.
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“Cuando llegan a la jubilación, lo único que se busca para ellos es su bienestar: un trato digno, su alimentación, vacunas y paseos tranquilos. Se quedan aquí a gozar del descanso tras todo ese tiempo que trabajaron”, puntualizó el especialista.