Cada mañana, antes de salir a buscar pasaje, un taxista de Tuxtla Gutiérrez se detiene en la gasolinera y llena el tanque. Mira el número que corre en la bomba y hace la cuenta de siempre: cuánto le queda para el día después de pagar el combustible. En 2026, esa resta le deja menos en la bolsa que el año pasado.
El precio de la gasolina es uno de los gastos que más pesa en la economía chiapaneca, y por eso la Profeco publica cada semana su comparativo Quién es Quién en los Precios. El monitoreo más reciente ubica a Chiapas, dentro de la región Sur del país, con la Magna promediando alrededor de 23.8 pesos por litro, la Premium cerca de 28.2 y el diésel en torno a 27 pesos.
Lo que revela el monitoreo
Cada semana, Profeco compara los precios reportados por las estaciones de todo el país e identifica las más caras y las más baratas. Para ese ejercicio agrupa a los estados en ocho regiones: Chiapas comparte la región Sur con Guerrero y Oaxaca. Los valores son estimados por la SENER con información de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y del SAT, y excluyen las zonas fronterizas con estímulo fiscal. Es el mismo registro de precios de la CNE el que alimenta estas comparaciones.
Hasta varios pesos de diferencia en una misma zona
El promedio esconde diferencias grandes. En Chiapas, la Magna más barata reportada al registro de la CNE rondó los 19.6 pesos por litro, mientras que en otras estaciones trepó cerca de los 28. La brecha cambia también por municipio: en la frontera, en sitios como Tuxtla Chico, los precios suelen ser más bajos que en la capital. Comparar antes de cargar puede significar un ahorro real en cada tanque.
Cómo encontrar la más barata
Antes de cargar, consulta el comparativo semanal de Profeco en combustibles.profeco.gob.mx, revisa el registro de precios de la CNE y compara entre las estaciones más cercanas. La diferencia entre una y otra puede llegar a varios pesos por litro.
Gasolina cara, transición lenta
Para la inmensa mayoría de los chiapanecos, el precio del combustible es un gasto inevitable: el parque vehicular sigue corriendo con gasolina y diésel. De hecho, solo 1 de cada 1,000 autos en Chiapas es 100% eléctrico. Mientras esa transición avanza a paso lento, cada ajuste en la bomba se siente en el bolsillo de las familias y de quienes viven del volante.
El taxista cierra el tanque, guarda el ticket y arranca. Sabe que mañana volverá a la misma bomba y que, mientras el peso del combustible no ceda, su jornada empezará siempre con la misma cuenta: trabajar primero para pagar la gasolina y, después, para llevar algo a casa.
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