
De acuerdo con la legislación ambiental vigente, la venta y compra de restos de animales silvestres constituye un delito federal, sancionado con multas y penas de prisión.
El uso de pieles reales y caparazones de armadillo durante las festividades por el Carnaval Zoque Coiteco ha generado preocupación entre ciudadanos y defensores del medio ambiente, al advertir que esta práctica fomenta la caza furtiva y el comercio ilegal de fauna silvestre.
De acuerdo con la legislación ambiental vigente, la venta y compra de restos de animales silvestres constituye un delito federal, sancionado con multas y penas de prisión, bajo la supervisión de instancias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Especialistas y activistas señalan que especies como el armadillo y diversos felinos cumplen un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas locales, por lo que su extracción impacta directamente en los cerros y ecosistemas de la región zoque. Aun así, la demanda de estos elementos durante celebraciones tradicionales mantiene activo un mercado clandestino que amenaza la biodiversidad.
Organizaciones civiles y ciudadanos han hecho un llamado a la conciencia colectiva: adquirir estos productos implica financiar la caza ilegal, mientras que comercializarlos representa un riesgo legal considerable para quienes participan en esta actividad.
Asimismo, se exhorta a las autoridades a reforzar la vigilancia y las acciones contra vendedores y cazadores que lucran con la biodiversidad, con el objetivo de que las festividades en Ocozocoautla, incluido el Carnaval Zoque, sean motivo de orgullo cultural y no de afectación ambiental.


























