Difícil la labor de concienciar a la sociedad en Puerto Arista. Creadores artísticos son nulos en la comunidad.

El contexto social en el que se desarrollan los habitantes de Puerto Arista, ha complicado la labor de concienciación en materia cultural y de conservación.

Así lo afirmó José Eduardo López Ríos, director de la Casa de las Artes y el Mar del Coneculta, en Puerto Arista.

“Híjole, es bastante difícil porque Puerto Arista sí presenta problemas de su contexto, esta parte de la concientización no se dan como tal, es difícil más que todo por cómo han venido viviendo”, señaló.

El esquema ocupacional enfocado al comercio, la pesca, la prestación de servicios, el transporte público, así como la hotelería y los alimentos, ha generado que la conservación ambiental pase a segundo término pues las personas priorizan el trabajo y la generación de ingresos económicos.

“Ahora sí que de generaciones en generaciones la mayoría de la gente y de la sociedad de Puerto Arista pues trabaja, trabaja en palapas, trabaja en motos y todo eso. Entonces, no le dan la importancia a ciertas actividades, ¿no? y se entiende, ¿no? Porque es un modus vivendi, ¿no? De de vivir, de sobrevivir de la pesca, del negocio y todo eso. Entonces, la parte social la dejan un poco de lado”, indicó.

La Casa de las Artes y el Mar, del Coneculta, desamparada en los últimos rincones de Puerto Arista, lanza intentos por generar conciencia entre los pobladores para proteger la riqueza natural de la zona, sin embargo, el llamado no hace eco, ni siquiera entre los visitantes.

“O sea, ¿cuánta basura produce un ser humano al día, no? Entonces, si te imaginas en un punto de vacaciones o un un día de semana, somos demasiadas personas. Pero no es una cuestión de poner más contenedores o más camiones de basura, sino esta parte de concientizar al visitante que si llegas recojas tu basura, llévatela o tíralo en un contenedor, no la dejes en la playa o en la calle”, precisó.

Aunque la intención está presente, la carencia bajo la que la Casa de las Artes y el Mar se desarrolla, reduce su capacidad de labor.

Instalaciones severamente deterioradas, falta de materiales y equipo, y la evidente recepción de apoyos, hacen de la promoción cultural y de la concienciación, una odisea.

“He visto, me ha tocado ver infancias, juventudes a hacer atarrayas y que les gusta la atarraya, ¿no?, Van al manglar, van a la playa. Eh esa parte no se ha perdido como una parte artesanal. Una parte cultural y artística es complejo, se tienen algunos datos que existieron algunos músicos marimbistas ahí de la zona de Puerto Arista, pero pues ya tampoco queda mucha familia”, apuntó.

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