Más de 15 denuncias de estudiantes han señalado torturas y abusos, en las denominadas “Novatadas” de la Mactumatzá. 

Padres de familia y estudiantes de la Escuela Normal Rural Mactumatzá presentaron un segundo pronunciamiento público para denunciar presuntos abusos, humillaciones y castigos físicos y psicológicos cometidos dentro de la institución.

José Núñez Díaz, representante de los denunciantes, dirigió un mensaje a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo exigiendo justicia para los jóvenes afectados, aclarando que las agresiones no son “novatadas”, sino actos que califican de martirio.

“Si callamos lo que está pasando dentro de las escuelas normales, seremos cómplices de tanta injusticia, por eso no nos callamos, por eso alzamos la voz. Lo que ahí sucede no es novatada, es martirio. Se les ha quitado el sueño, el alimento, el agua, la dignidad, se les ha humillado, engañado y amenazado y lo peor que hemos visto mientras más denunciantes se ha mientras más denuncias se han puesto más les han aumentado los castigos a los muchachos”, señaló.

De acuerdo con el testimonio, el número de denuncias formales ha crecido de manera constante: de cinco o seis reportadas inicialmente por la Fiscalía, la cifra habría llegado ya a unos 15 jóvenes.

Núñez Díaz señaló que, pese a que se han sostenido reuniones con autoridades estatales, no ha habido soluciones concretas ni canalización efectiva del caso, y que las clases en la escuela continúan pese a las acusaciones. También denunció que algunas familias temen represalias y prefieren mantenerse en el anonimato.

“Los tienen como rehenes aprovechándose de que son pobres, de que son indígenas, de que vienen de abajo y creen que no tenemos voz ni voto. Escuché que allá presumen que mandan halcones para espiar y saber todo. Pues les digo, no se hubieran molestado en venir. Nada de esto lo hacemos escondidas. Todo lo que decimos es la pura verdad. Y por eso damos nuestros nombres, nuestro rostro y nuestras firmas”, dijo.

El vocero relató el caso de una exalumna que, tras negarse a integrarse a un grupo interno, fue sometida a castigos prolongados que le impidieron dormir durante casi tres meses, lo que derivó en sangrados y un diagnóstico de anemia.

“Querían que que también ella fuera parte de algún grupo de allá, pero ella no aceptó y entonces la castigaron, la maltrataron, la dejaron castigando casi 3 meses sin dormir, es lo que me dijo. Entonces le causó un problema que le empezó a salir sangre en el oído y en la nariz, es lo que me dijo y luego y fue llevado al médico y entonces le detectaron lo que es anemia”, precisó.

Según el testimonio, la joven fue hospitalizada quince días y, al reincorporarse a la escuela, sufrió nuevos castigos que incluyeron caminar y correr sobre tablas con clavos, dejándole cicatrices permanentes en los pies. Se estima que actualmente hay entre dos y tres alumnos hospitalizados por maltrato y deshidratación.

Los padres de familia solicitan que se respete la matrícula obtenida legítimamente por sus hijos, que se les permita reubicarse en otras escuelas oficiales o cursar clases en modalidad en línea, y que se sancione a los responsables de los abusos.

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