“Reconozco que hablé alto… pero aquí lo importante no es uno, sino el futuro de estos muchachitos”.
Formar a un atleta no es solo enseñarle a levantar kilogramos de hierro sobre una tarima; es acompañarlo a crecer, preocuparse por si ya comió, exigirle cuando quiere rendirse y estar ahí durante casi diez años de su vida. Por eso, cuando la pasión por defender a los jóvenes se cruza con las tensiones administrativas, el costo lo terminan pagando las ilusiones de los deportistas.
Afortunadamente, el deporte también enseña humildad y templanza. Manuel López Romero, el entrenador de origen cubano naturalizado mexicano que lleva más de una década formando a la selección chiapaneca de halterofilia, decidió poner la madurez por delante y ofrecer una disculpa pública a la titular del Instituto del Deporte (Indeporte), Bárbara Altúzar Galindo, y a toda la institución.
El estratega, con la voz serena de sus 72 años y 46 de experiencia en los gimnasios, reconoció que su efusividad al exigir mejores condiciones para sus muchachos se tradujo en un tono inadecuado, pero dejó en claro que la prioridad absoluta es que ningún conflicto de adultos interrumpa el sueño de la juventud chiapaneca.
Más que un entrenador, una figura de vida

El valor del trabajo en el foso de entrenamiento no se mide únicamente en los 46 metales nacionales que la disciplina le ha dado a Chiapas bajo el mando de López Romero. Se mide en historias como la de Mario, que llegó siendo un niño de 10 años y hoy, a sus 20, busca el oro nacional; o la de Celeste Michelle Marina Méndez, la bicampeona que creció en esa misma cuna y que hoy prepara las maletas para representar a México a nivel panamericano.
“Nosotros sin los padres de familia no somos nada. Ellos confían en nosotros a sus hijos desde pequeños, y nuestro deber no es sólo sacar atletas, es educarlos y prepararlos para la vida”, reflexionó el profesor.
Un frente unido rumbo a las próximas metas
Con el capítulo de la controversia cerrado y el entendimiento restablecido entre el cuerpo técnico y la directiva del Indeporte, el equipo de pesas reanuda sus entrenamientos con la mirada fija en los compromisos en Tabasco y Nayarit.
La meta deportiva es ambiciosa: superar el récord reciente y traer entre 12 y 15 medallas para Chiapas en los próximos ciclos olímpicos juveniles. Sin embargo, la mayor victoria ya se consiguió fuera de la tarima: demostrar que con diálogo, respeto y humildad, las instituciones y los entrenadores pueden caminar juntos para cuidar lo más valioso que tiene el estado: su juventud.
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