La falta de inclusión genera que comunidades indígenas se enfrenten a la barrera del lenguaje.

En Chiapas, donde conviven 12 lenguas maternas, las campañas de salud sobre enfermedades transmitidas por vectores —dengue, chikungunya, zika, Chagas, leishmaniasis y paludismo— se difunden casi exclusivamente en español.

Así lo señaló José Antonio de Fuentes Vicente, investigador de la UNICACH, quien explicó que esta barrera de lenguaje deja fuera a buena parte de la población indígena del estado, que percibe y nombra estas enfermedades desde su propia cultura y no siempre entiende los mensajes oficiales.

“La divulgación que se hace a nivel de estado es en una sola lengua, que es el español. Sin embargo, existen cerca de cuatro o cinco lenguas en el estado y es importante llegar a ellos, ¿no? Y sobre todo también cada cada comunidad y cada cultura pues percibe las enfermedades de su desde su mismo enfoque y es importante tomarlo en cuenta”, señaló.

Ante ello, la Secretaría de Ciencia, Humanidades y Tecnología en México aprobó a la universidad un proyecto de divulgación multicultural que busca cerrar esta brecha.

“Busca divulgar sobre ese tipo de enfermedades desde un contexto multicultural. Entendemos que Chiapas, al igual que muchas regiones del sureste, presentan varias etnias, varias culturas y varias lenguas en las cuales es necesario divulgar sobre ese tipo de enfermedades”, precisó.

El investigador subrayó que la prevención y la detección temprana son claves, sobre todo porque enfermedades como Chagas pueden pasar inadvertidas durante años —ocho de cada diez personas infectadas no presentan síntomas— y deriva en afectaciones graves al corazón.

Por ello, insistió en la necesidad de enseñar a la población a identificar correctamente a los insectos transmisores, ya que en muchas comunidades se les conoce con nombres distintos, como “talaje” o “hediondillo” para la chinche de Chagas.

“Es una enfermedad silenciosa porque mucha gente u ocho de cada 10 personas que se infectan no presentan ninguna manifestación. Entonces, esto conlleva a que la gente no sea tratada y pueden pasar años y años y la gente nunca se enteró. Y esta enfermedad conduce particularmente a una cardiopatía, es decir, una afección al corazón y que puede conducir a la muerte repentina del paciente”, explicó.

De Fuentes también destacó la importancia de erradicar mitos y conceptos erróneos que persisten entre la población, como la creencia de que la leishmaniasis se relaciona con la luna llena.

Explicó que estas ideas deben respetarse como parte de la cosmovisión de cada cultura, pero también deben abordarse con información clara para generar confianza y lograr que las comunidades adopten las medidas de prevención recomendadas.

“Queremos ver también cómo cada cultura percibe de diferente manera este ese tipo de enfermedades. La misma enfermedad en diferentes este zonas. Ajá, y hasta ahorita hemos encontrado que cada uno la nombra de diferente forma y que cada uno tiene un conocimiento diferente, sobre todo cómo se transmite”, apuntó.

El proyecto, con duración de dos años y medio, ya realiza encuestas piloto en lugares como Tecpatán, Copainalá,  Nahá y Metzabok, y se extenderá a comunidades mayas de los Altos.

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