Especialista exhorta a consultar a expertos antes de adoptar y evitar adquirir animales por impulso.

El abandono de mascotas se ha convertido en una problemática sensible que, de acuerdo a especialistas, no comienza cuando el animal se enferma o crece, sino desde el momento mismo en que se decide adoptarlo por impulso.

El médico veterinario Damián Meneses Guillén hizo un llamado a la sociedad para evitar esta práctica, lamentablemente, cada vez más común.

“Ese perrito se ve bonito” dijo, es una de las razones más comunes que después derivan en abandono, cuando los dueños no dimensionan los cuidados, gastos y responsabilidades que implica tener un animal.

“Es una decisión, digamos, del momento del lo quiero, pero a veces no pensamos que es veterinaria, que es desparasitar, que se van a enfermar, que tienen que comer, que tienen que estar limpios, que tienes que estarle cuidando”, señaló.

Meneses recomendó que, antes de adoptar, las personas se acerquen a un médico veterinario para conocer características como el tamaño que alcanzará el animal, ya que muchas veces quienes rescatan perros aseguran —sin certeza— que “no va a crecer”, lo que después genera conflictos, sobre todo en espacios reducidos como departamentos.

Advirtió que tener una mascota no se limita a alimentarla y darle techo: requiere paseos, vacunas, desparacitación y atención veterinaria constante.

“Y pues estar conscientes que no es nada más tenerlo encerrado en casa, ocupan paseos, ocupan alimentación, vacunas, desparasito, todos los cuidados básicos, digamos. Entonces no es, hay que tener en consideración que no es sacarlos de la calle, sino es también rescatarlos realmente”, indicó.

En cuanto a cuidados básicos, el veterinario señaló que la desparacitación debe realizarse al menos cada tres meses, o como mínimo dos veces al año.

El control de garrapatas debe intensificarse entre abril y octubre, con aplicaciones mensuales o bimestrales, o bien mediante un collar de protección anual.

“En general lo que se maneja es desparacitaciones cada tres meses, por lo menos. O por mucho, dos veces al año, que sería cada seis meses. El cuidado de las garrapatas ya es un poquito más intenso, digamos, de abril a septiembre, octubre, es cuando más garrapatas hay, que sería mensual o cada dos meses, o con un collar una vez al año”, precisó.

Finalmente, Meneses subrayó la importancia de no postergar la atención médica ante signos de enfermedad. Explicó que un perro bien cuidado no debería enfermarse más de una vez cada tres o cuatro meses.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *