SUFRIÓ GOLPES Y UN DAÑO OCULAR DE MESES SIN ATENCIÓN, TRAS SER ABANDONADO EN LA CALLE.

La tarde del lunes 22 de junio, un taxista hacía señas con insistencia desde su unidad; un joven caminaba con audífonos por la calle 6ta Oriente, en la colonia Las Delicias de Tuxtla Gutiérrez, se acercó y vio algo pequeño que se arrastraba hacia la llanta del vehículo: un perrito ardiendo en calor, casi ciego, que apenas podía sostenerse en pie.

Khaled Villalobos Quiñones relató que el animal —al que después llamarían Algodón— estaba “muy muy muy caliente” cuando lo cargó con cuidado y lo llevó a la sombra. Ahí, el perrito comenzó a temblar de forma incontrolable, por lo que Villalobos decidió trasladarlo de emergencia a una veterinaria, donde el diagnóstico inicial confirmó un golpe de calor que requirió hidratación y control de temperatura. Tras la primera noche internado, fue trasladado a la clínica All Pets, donde continúa bajo observación.

Un taxista alertó sobre un perrito en estado crítico en Las Delicias, Tuxtla. Hoy "Algodón" se recupera con daño ocular y apoyo ciudadano.
Un taxista alertó sobre un perrito en estado crítico en Las Delicias, Tuxtla. Hoy “Algodón” se recupera con daño ocular y apoyo ciudadano.

El médico zootecnista Francisco Damián Meneses Guillén, encargado del caso en esa clínica, explicó que el pronóstico de Algodón es reservado pero estable. Las radiografías descartaron fracturas en fémur, cadera o columna, y los órganos internos no presentan hemorragias ni daños visibles. El hallazgo más grave se concentra en los ojos: al llegar, estaban encapsulados en pus y lagaña. Tras la limpieza, el veterinario confirmó una pérdida casi total de la visión en el ojo derecho, mientras que en el izquierdo “podría haber algún avance, pero no es nada seguro”.

Según Meneses Guillén, el daño ocular no es reciente. “Ya tiene… no es algo reciente… hay demasiada inflamación en el tejido del ojo y en los párpados”, señaló, lo que indica que el deterioro se acumuló durante varios meses sin atención. El médico también identificó hematomas en el dorso del animal, compatibles con maltrato físico, aunque sin lesiones óseas asociadas. Por el comportamiento de Algodón —que se deja acariciar y permanece tranquilo a pesar del miedo y el dolor— el veterinario consideró que se trató de un perro de casa, descuidado o abandonado después de meses sin recibir cuidado veterinario.

Villalobos explicó que, en los primeros minutos del rescate, el perrito estaba “muy desorientado”, buscaba sombra y un lugar donde refugiarse, no quería comer y solo aceptaba tomar agua. En ese estado de debilidad extrema, también mostró episodios de agresividad que el equipo veterinario atribuyó al dolor. Días después, dijo, Algodón se muestra “un poquito más estable, más tranquilo” y “un poquito más activo” que cuando lo encontró.

Los gastos del tratamiento —que se prevé será un proceso largo— se han cubierto hasta ahora con recursos propios de Villalobos y donaciones de personas que se han solidarizado con el caso. Para ampliar la recaudación, organizaron la rifa de un iPad A16, cuyos boletos se pueden adquirir enviando un mensaje de WhatsApp al número 961 364 3710. “Esperamos que se pueda recuperar bien y poder terminar este proceso de la mejor manera posible”, expresó Villalobos sobre el panorama clínico de Algodón, que probablemente conservará secuelas visuales permanentes aunque logre salir adelante.

El taxista que alertó del animal en la calle nunca volvió a aparecer en la historia. Pero su señal bastó para que Algodón, tras meses de abandono, esté hoy bajo cuidado médico y con una historia que, por ahora, sigue abierta.

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