
La doctora Rosa Margarita Durán García explicó que el cambio climático y el metabolismo humano se combinan para elevar peligrosamente la temperatura corporal; los niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas son los más expuestos.
A las dos de la tarde, un albañil en una obra a cielo abierto de Tuxtla Gutiérrez siente que el aire no corre. Lleva cinco horas bajo el sol, no ha tomado agua desde el mediodía y su casco de plástico retiene el calor como un horno pequeño. No sabe que esa combinación —calor exterior, ropa encima, metabolismo activo— puede llevarlo a urgencias antes de que termine su turno.
La doctora Rosa Margarita Durán García, coordinadora de posgrados en Salud Pública de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), advirtió que las altas temperaturas registradas en las últimas semanas en la entidad representan un riesgo real para la salud. Señaló que las muertes por golpe de calor aumentaron de forma sostenida desde 2023 y que la tendencia continúa al alza.
El mecanismo: calor atrapado dentro del cuerpo
La epidemióloga explicó que el problema tiene dos fuentes simultáneas. Por un lado, el cambio climático intensifica las olas de calor: el efecto invernadero impide que el calor se disipe en la atmósfera, lo que genera episodios cada vez más frecuentes y extremos. Por el otro, el cuerpo humano produce calor de manera natural durante su proceso metabólico; cuando la temperatura exterior es muy alta, ese calor interno no puede liberarse, lo que eleva peligrosamente la temperatura corporal.
“Cuando existe este choque de calor, esa liberación [del calor interno] no sale. Y si a eso le sumas la ropa, el calor interno se vuelve muy elevado. Por eso vienen las enfermedades crónicas que se agudizan y te llevan hasta la muerte”, explicó Durán García.
Quiénes corren mayor peligro
La especialista precisó que los grupos más vulnerables son los niños, los adultos mayores y las personas con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, renales o mentales.
Sin embargo, subrayó que ninguna persona está exenta. Los trabajadores al aire libre —albañiles, vendedores ambulantes y otros oficios de calle— enfrentan un riesgo especialmente alto durante las horas pico: entre las 12 y las 4 de la tarde.
Recomendaciones para reducir el riesgo
La doctora Durán García recomendó evitar la exposición directa al sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde, mantenerse bien hidratado a lo largo del día, usar ropa ligera y buscar espacios con ventilación o aire acondicionado cuando sea posible.
El albañil de la obra en Tuxtla no tiene aire acondicionado ni sombra garantizada. Tiene un itacate, una cubeta de agua que se agota antes del mediodía y un turno que termina cuando el sol ya bajó. La doctora Durán García dice que él es, exactamente, el perfil de quien más necesita escuchar estas advertencias.













