
Cada primer domingo de mes, un grupo de madres instala un “tendedero” en la explanada de la Catedral de San Marcos, del que cuelgan fichas con los rostros de sus hijos desaparecidos. Este 6 de abril, rechazaron la postura del gobierno mexicano ante la ONU y denunciaron que Berriozábal se ha convertido en zona roja de desapariciones.
Las fotografías cuelgan de un tendedero improvisado en la explanada de la Catedral de San Marcos, en el centro de Tuxtla Gutiérrez, no son recuerdos familiares ni postales de viaje, son fichas de búsqueda: rostros de hijos, hermanos, padres, que un día salieron de casa y no regresaron. Detrás de cada foto hay una madre que no ha dejado de buscar.
Este domingo 6 de abril, como cada primer domingo de mes, el colectivo Madres Buscadoras de Chiapas se reunió frente a la catedral para su jornada de visibilización. Pero esta vez el dolor vino acompañado de indignación: las madres rechazaron la respuesta que el gobierno mexicano dio al Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU, a la que calificaron como “una burla” y un intento por “normalizar la tragedia”.
“Simulan la paz, pero las desapariciones siguen”
Isabel Torres, dirigente de la colectiva, fue directa en sus declaraciones: “Simulan la paz, pero las desapariciones siguen”. La líder del colectivo cuestionó que mientras el discurso oficial insiste en que Chiapas vive en paz, la realidad de las familias es la ausencia.
La postura del colectivo surge tras la respuesta de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) al informe del CED de la ONU sobre desapariciones en México, que el gobierno calificó como “tendencioso y sesgado”. Las Madres Buscadoras consideran que esta reacción evidencia la falta de voluntad política para enfrentar la crisis.
Berriozábal: la zona roja que nadie quiere ver
Uno de los datos más alarmantes que compartió Torres es que el municipio de Berriozábal — a 20 minutos de la capital — se ha convertido en una de las localidades con mayor incidencia de desapariciones en el estado. Según registros del colectivo, entre septiembre y octubre de 2025 se contabilizaron 55 desapariciones en un lapso de solo cuatro meses, afectando principalmente a jóvenes de entre 15 y 30 años.
“Berriozábal ocupa el onceavo lugar en desapariciones; es una zona roja”, denunció Torres. Entre los casos emblemáticos está el de Hernán Lira Ramírez, quien tenía 15 años cuando desapareció el 1 de agosto de 2024 después de salir en su motocicleta a reunirse con amigos. Su madre, Josefina Ramírez Pérez, de 33 años, lleva casi dos años buscando sin respuesta.
Los números de una crisis que crece
| Indicador | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Menores desaparecidos en 2024 | 484 | Redias / FGE Chiapas |
| Menores aún sin localizar (2024) | 107 | Redias / Melel Xojobal |
| Menores desaparecidos ene-mar 2026 | 23 | Comisión Estatal de Búsqueda / FGE |
| Personas localizadas por FGE en marzo 2026 | 101 | FGE Chiapas |
| Desapariciones en Berriozábal (sep-oct 2025) | 55 | Madres Buscadoras de Chiapas |
| Familias en la colectiva | 30+ | Madres Buscadoras de Chiapas |
| Familias que no denuncian por miedo | ~10 | Madres Buscadoras de Chiapas |
Fuente: Elaboración de Alerta Chiapas con datos de FGE, Comisión Estatal de Búsqueda, Redias, Melel Xojobal y Madres Buscadoras de Chiapas
La FGE: resultados con sombras
Del otro lado de la moneda, la Fiscalía General del Estado reportó que durante marzo de 2026 localizó a 101 personas que habían sido reportadas como desaparecidas, utilizando mecanismos como la Alerta Amber, el protocolo “¿Has Visto a?” y el Protocolo Alba. La fiscalía informó que brinda atención médica, psicológica y asesoría jurídica a las personas localizadas.
Sin embargo, las colectivas señalan que los números oficiales no reflejan la magnitud real del problema, ya que una decena de familias dentro del propio colectivo no ha interpuesto denuncia formal ante el Ministerio Público por temor a represalias. En esos casos, el colectivo canaliza la información a la Comisión de Búsqueda para generar boletines sin exponer legalmente a los familiares.
El arzobispo como puente
Un dato que pocas veces se menciona: el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, José Francisco González González, ha brindado acompañamiento espiritual a las madres buscadoras, recibiéndolas en la Catedral de San Marcos cada mes. Este vínculo entre la Iglesia y las víctimas de desaparición añade una dimensión poco visible de la crisis: cuando el Estado no responde, las familias buscan refugio en las instituciones que les abren la puerta.
Las Madres Buscadoras de Chiapas recordaron que en enero pasado se reunieron en San Cristóbal de Las Casas con la relatora de la ONU Mary Lawlor, y que desde entonces han exigido que el Comité contra la Desaparición Forzada tenga acceso pleno a las investigaciones en territorio mexicano.
Mientras tanto, los rostros siguen colgados del tendedero. Y las madres siguen buscando.





















