
La inflación en productos de la canasta básica ha obligado a comerciantes a replantear sus gastos diarios, e incluso a buscar alternativas para sustituir ingredientes.
En las últimas semanas, el incremento en el precio de productos básicos como el tomate, el limón y diversas verduras ha impactado directamente en la economía de quienes viven de la venta de alimentos.
La inflación en productos de la canasta básica ha obligado a comerciantes a replantear sus gastos diarios, e incluso a buscar alternativas para sustituir ingredientes.
A pesar del incremento en los insumos, muchas cocineras han optado por no aumentar los precios de sus platillos, priorizando mantener a su clientela.
Esta situación refleja el reto diario de pequeños comerciantes, quienes absorben los costos para no afectar aún más el bolsillo de sus clientes en medio de un panorama económico complicado.













