
La popularidad de la perrita lastimó el sensible ego de los chiapacorceños
Quien diría que una perrita Chihuahua daría el golpe más fuerte a la sensibilidad de los chiapacorceños, quienes han dedicado horas de su tiempo a funar a un ser que ni sabe de funas, ni de redes sociales, mucho menos de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo.

Y es que la tremenda indignación del pueblo chiapacorceño surgió el pasado 14 de enero, Día de la Chiapaneca en el calendario de la Fiesta Grande, cuando una asistente a a la celebración de la Segunda Enrama en honor al señor de Esquipulas y a San Antonio Abad, decidió no solo lucir su vestido de chiapaneca, sino también llevar a su pequeña mascota con su respectivo vestidito.
La fotografía retrató la inocencia de una perrita, tímida, hasta cierto punto temerosa, pues los Chihuahua una raza canina muy sensible. Sin embargo, lo que los chiapacorceños vieron fue al mismo Satanás cometiendo sacrilegio contra las tradiciones.
Porque si algo ha revelado la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo 2026, es que a los chiapacorceños no les ofenden las peleas de personas ahogadas en alcohol en plena vía pública, ni que sus autoridades dejen de atender las principales necesidades de la ciudad y de las familias, tampoco que los propios pobladores alteren las vestimentas tradicionales, únicamente para demostrar quien puede pagar un vestido o traje más caro que otra persona, mucho menos les importa si la celebración de la Fiesta Grande en realidad es generadora de algún maltrato animal, porque el uso exagerado de explosivos jamás lo han criticado.





























