
La filigrana y los accesorios oaxaqueños se convierten en piezas clave del atuendo de chiapanecas y chuntás, fortaleciendo una relación histórica entre dos pueblos hermanos.
Durante los días previos y a lo largo de la Fiesta Grande, comerciantes provenientes de Oaxaca notan un repunte de artículos de filigrana, collares, aretes y accesorios tradicionales, piezas que realzan el vestuario de quienes participan en las festividades.
La filigrana y los accesorios oaxaqueños se convierten en piezas clave del atuendo de chiapanecas y chuntás, fortaleciendo una relación histórica entre dos pueblos hermanos.
La filigrana oaxaqueña, elaborada de manera artesanal, es uno de los elementos más apreciados por su delicadeza y simbolismo, especialmente en el traje de chiapaneca, donde cada accesorio complementa la elegancia y el valor cultural de esta vestimenta tradicional.
Más allá del comercio, esta venta representa la hermandad histórica entre Chiapas y Oaxaca, una relación que desde hace siglos se ha mantenido viva a través del intercambio cultural, artesanal y comercial, fortalecida en celebraciones como la Fiesta Grande de Enero.
Para las comerciantes, esta temporada es una de las más importantes del año, ya que la alta demanda de accesorios tradicionales les permite incrementar sus ventas y mantener viva una tradición que sigue brillando generación tras generación.


























