
En Tuxtla Gutiérrez, un grupo de mujeres ha encontrado en el bordado zoque no solo una forma de expresión artística, sino también un camino para preservar la herencia cultural de estos pueblos.
El bordado zoque, con sus colores vibrantes y figuras inspiradas en la naturaleza, ha sido durante generaciones símbolo de identidad y orgullo. Hoy, estas mujeres lo transforman en piezas contemporáneas.
A través de talleres y reuniones semanales, estas creadoras no solo comparten técnicas, también fortalecen lazos de identidad y resistencia cultural frente a la homogeneización del mercado.
El bordado zoque se teje así en la vida diaria de Tuxtla Gutiérrez: un arte que se niega a desaparecer y que hoy se multiplica gracias a la fuerza de mujeres que bordan futuro, puntada a puntada.



























