Las mujeres artesanas de Chiapas, como las tsotsiles, sostienen la economía familiar y preservan la cultura, pero enfrentan desigualdad y falta de acceso a mercados justos.

La situación de las mujeres artesanas en Chiapas es compleja. A pesar de ser pilares fundamentales en la economía familiar y en la preservación de la cultura, enfrentan grandes desafíos debido a la desigualdad de género y la falta de acceso a mercados justos.

Aunque son el motor de la actividad artesanal, contribuyendo al bienestar de sus familias, muchas veces trabajan en condiciones precarias y con bajos ingresos. Esta problemática las afecta tanto en sus comunidades como fuera del estado.

Un ejemplo de esta realidad es el caso de Diana Pérez, una joven artesana de la comunidad tsotsil San Cristóbal Betania. Recientemente, un usuario de redes sociales compartió su historia, mostrando a Diana trabajando diariamente en una banqueta cerca del Centro Histórico de Puebla. Ahí, rodeada de coloridas figuras de animales, pulseras y bolsos, elabora cada pieza con hilos y estambres, plasmando la esencia de la artesanía chiapaneca.

El mensaje que se difundió en redes sociales buscaba solidaridad y pedía a la gente comprarle sin regatear. Sin embargo, también generó otras opiniones sobre el problema del comercio ambulante en las ciudades. Algunos comentarios criticaban la presencia de vendedores en la vía pública, argumentando que no debería “promoverse y romantizarse”. El caso de Diana expone la difícil realidad que viven las artesanas, quienes a menudo deben dejar su lugar de origen y enfrentar estas situaciones para poder comercializar sus productos.

 

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