
Tuxtla Gutiérrez fue durante años conocida con un apodo peculiar: “La Pasadita”. Un nombre que habla de lo que en su tiempo representó pero que en la actualidad parece serlo para los visitantes y turistas.
En el siglo XIX, Tuxtla tomó relevancia en la región y en vísperas de convertirse en la capital de Chiapas ya tomaba esta connotación.
Aunque Tuxtla es centro político y económico, pocos visitantes la consideran un destino turístico. Los atractivos naturales como el Cañón del Sumidero y el Zoológico Miguel Álvarez del Toro, aunque cercanos, no son suficientes para que los visitantes pernocten muchos días en la ciudad.
Sin embargo, la situación geográfica de la capital también ha representado en oportunidades para los hoteleros. Para muchos, Tuxtla es sinónimo de calor, tráfico y modernidad sin alma. Pero para sus habitantes, también es hogar, cultura y una capital con historia que aún busca contarse.














