
En Chiapas, la devoción no se detiene ni con 40 grados de temperatura. En pleno corazón de la canícula, comunidades como Nuevo Carmen Tonapac se encomiendan a la Virgen del Carmen.

En pleno mes de julio, el calor se vuelve más intenso… No es casualidad, ha llegado la canícula: el periodo entre julio y agosto en el que descienden las lluvias y aumentan las temperaturas, especialmente en el sur de México.
Y justo en medio de este calor sofocante, el 16 de julio, fieles chiapanecos celebran a la Virgen del Carmen. Una coincidencia que no ha pasado desapercibida para la tradición popular.
En comunidades como Nuevo Carmen Tonapac esta advocación mariana es la patrona. Durante estas celebraciones, campesinos y devotos han asociado la canícula con la protección de la Virgen. Para muchos, ella simboliza el resguardo espiritual frente al agobiante clima.
En comunidades rurales, no es raro ver procesiones o rituales para el pedimento de lluvia, y proteger las cosechas. Es un momento donde la fe y el clima se entrelazan. La Virgen del Carmen no solo es patrona de los marineros, sino también, para muchos, un alivio simbólico en medio del calor extremo de la canícula.
Entre rezos, promesas y temperaturas que rebasan los 40 grados, Chiapas reafirma su fe… incluso en medio del fuego del cielo. Invitaron a asistir a las celebraciones que tiene esta imagen en el territorio chiapaneco.













