En estados como Chiapas, la educación sigue marcada por el origen familiar: solo 9% de hijos de padres sin estudios avanzan a nivel profesional.

El último estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEEY) revela que el origen socioeconómico sigue siendo un factor determinante para el futuro de las personas en México. La Encuesta ESRU de Movilidad Social en México (ESRU-EMOVI 2023) destaca que, a pesar de los avances generales, persisten barreras para ascender en la escala social, especialmente en el ámbito educativo.

Por ejemplo:  en el sur de México, una región que incluye estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, señala que el 64 por ciento de las personas nacidas en el 20 por ciento más pobre no logran superar esa posición en su vida adulta. Esta cifra es casi el doble de lo que ocurre en el centro-norte del país, donde el porcentaje es del 31 por ciento.

Esto significa que, de cada 100 personas nacidas en la pobreza en el sur, 64 se quedan atrapadas en ella. De quienes sí logran moverse, 28 de cada 100 apenas avanzan un escalón, quedando aún en condición de pobreza. Solo 2 de cada 100 logran llegar al 20 por ciento más rico.

El ESRU especifica, que la educación es señalada como punto estratégico para la movilidad social, pero los datos muestran otra realidad. Esta tiene que ver con el origen familiar. Solo el 9 por ciento de quienes tienen padres con educación primaria o menos logran acceder a estudios profesionales. En contraste, esta cifra se dispara a un 63 por ciento si los padres tienen estudios profesionales, lo que multiplica por siete las probabilidades de sus hijos.

En el sur, la brecha educativa es aún más profunda: el 46 por ciento de las personas con padres con primaria o menos, solo llegan a ese mismo nivel de estudios, en comparación con el 34 por ciento en el centro-norte.

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