
Desde su origen en el siglo XVI como templo dominico hasta su transformación en Catedral en 1965, San Marcos ha sido testigo de la historia de Tuxtla. Su icónica torre con apóstoles y campanas musicales fue integrada en la remodelación de 1982. Hoy, sigue de pie como símbolo de la ciudad.

La construcción más antigua de Tuxtla, la Catedral Metropolitana de San Marcos, ha sufrido diversas modificaciones en sus casi 5 siglos de historia. En la década de los 80 sufrió quizás la más significativa o la que le dio la actual imagen de ella.
Un elemento agregado en esta remodelación y que sigue llamando la atención en la actualidad es su torre rematada por un reloj, integrada con un mecanismo de campanas que interpretan melodías y que cada hora abre sus puertas para la apreciación de los apóstoles que desfilan por el balcón.

El edificio que fue de estilo neoclásico fue remodelado en reiteradas ocasiones, siendo el templo de un convento dominico hasta 1965, año en que obtuvo la categoría de Catedral.
La Catedral Metropolitana de San Marcos es considerada el monumento más icónico de la ciudad capital, su color blanco es lo que la más caracteriza, desde su nombramiento como catedral ha sido testigo de varios momentos memorables y su historia se sigue escribiendo.



















