La fiscalía general del Estado de Chiapas ha calificado el brutal asesinato de Rosa Valeria “N”, de 18 años, y una menor de 14 años en la comunidad Cruz Obispo, como un “crimen pasional”, lo que representa una minimización de la violencia de género y la revictimización de las víctimas.
Mientras las autoridades buscan descartar la hipótesis de un “levantón”, la etiqueta de “crimen pasional” para un acto de violencia extrema contra dos mujeres descontextualiza el trasfondo machista y misógino presente en muchos feminicidios, sugiriendo una motivación “emocional” o “irracional” que evade la responsabilidad del agresor y normaliza la violencia contra las mujeres en el ámbito de las relaciones.
Según el fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca, las investigaciones preliminares se basan en el testimonio de la madre de una de las víctimas, quien declaró que ambas salieron voluntariamente con el presunto agresor, Vicente “N”. Sin embargo, este consentimiento inicial no atenúa la brutalidad del crimen: los cuerpos de las jóvenes fueron hallados con impactos de arma de fuego de alto poder en la cabeza.
La autopsia confirmó la violencia extrema infligida: traumatismo craneoencefálico severo para ambas, con múltiples disparos en el caso de la menor. En la escena del crimen se encontraron cartuchos percutidos calibre 9 milímetros.
La Fiscalía activó el protocolo de feminicidio, lo cual contrasta directamente con la minimización implícita en la calificación de “crimen pasional”. Las investigaciones llevaron a la detención de Vicente “N” en Tabasco y al aseguramiento de armas en propiedades vinculadas a él.
