
Hace 13 años, su vida cambió por completo, pero su fortaleza y el apoyo familiar la han acompañado en el camino.
El cáncer llegó sin avisar. Durante años, doña Rebeca se realizaba chequeos médicos con buenos resultados, hasta que un día todo cambió.
“Había salido calificación dos, pero en ese junio sale tres, y en enero del siguiente año, hace 13 años, ya una calificación cuatro con sospecha de cáncer”, recuerda.
El diagnóstico fue un golpe duro para toda la familia, especialmente para su hija Daniela, quien en ese entonces tenía solo 9 años. Con la inocencia propia de su edad, no pudo evitar preguntar:
“Mi reacción fue, le pregunté que si se iba a morir. Me dijo que no sabía, pero que había un 70 por ciento de probabilidad que no y un 30 que sí”.
A pesar del dolor y la incertidumbre, doña Rebeca nunca perdió la fe. Con el apoyo incondicional de su familia, enfrentó tratamientos difíciles y días de extremo cansancio, pero también encontró motivos para seguir adelante.

























